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Clínica de bajo y batería en Rosario

rufuscarlesso


Nota: Hernán Osuna


Como  parte del Ciclo Conversaciones con el rock, organizado por por el programa Ceroveinticinco y el Galpón de la Música, ambos dependientes de la Secretaría de Cultura y Educación Municipal, Tutu Rufus (bajo) y Adrián “Taka” Carlesso (batería) brindaron una masterclass el martes 18 de junio en el Galpón 11 de Rosario, a orillas del río Paraná.

Estos encuentros gratuitos, que se realizan todos los martes, desde el 26 de mayo hasta noviembre en el ya mencionado espacio rosarino, están pensados como un ciclo de charlas abiertas, clínicas de exploración sonora y espacios de creación musical destinados a jóvenes y público interesado, con el fin de pensar el hacer musical en un contexto de constantes desafíos junto a productores, artistas, diseñadores y trabajadores de la industria.

Puntualmente, la clínica de bajo y batería dictada por Rufus y Carlesso se enfocó en conocimientos técnicos, estilos y expresión rítmica. También se trataron temáticas vinculadas a la exploración de las posibilidades tímbricas de los instrumentos; cómo grabar bases en estudio, la importancia de la solidez musical y criterios para seleccionar equipamientos, entre otros aspectos.

El equipamiento
Para la presentación, Tutu Rufus utilizó un bajo Yamaha Attitude Custom, con afinación tenor (A, D, G, C), un Musicman Stingray de cinco cuerdas (afinación: B, E, A, D, G) y un cabezal SWR. En cuanto a pedales, el músico contó con un Aguilar Tone Hammer, un Micro Pog Electro Harmonix y un Loop Station RC-50. Adrián “Taka” Carlesso, por su parte, derrochó groove sobre una batería Ludwig Downbeat de 1965, con bombo de 20x14, toms de 12 y 14’ y un redoblante Ludwig Supraphonic de 14x5. Los platillos utilizados fueron: hi hat Zildjian K Custom Dark de 13’, crash K Custom Dark de 18’ y un ride K Custom Dark de 20’.

Ritmo, consistencia y precisión
Minutos después de las seis de la tarde, Rufus (actualmente trabajando con San Telmo Lounge, Julián Venegas, Chicosvaca, Leonardo Piantino y sus Ratas Calientes, e Ike Parodi) y Carlesso (baterista de Roque Narvaja, Macaferri & Asociados, Flor Croci, e Ike Parodi) subieron a escena ante la mirada atenta del público congregado en el Galpón. Tras la bienvenida, los músicos comenzaron su presentación con la interpretación de “What You Won't Do For Love”, track de Victor Wooten incluído en su álbum What Did He Say (Vix Records, 1997.)

Inicialmente tomó la palabra el bajista de San Telmo Lounge, quien destacó la importancia de trabajar melódica y armónicamente las canciones, además de practicar sobre temas que gusten a cada instrumentista. Carlesso, por su parte, habló sobre el shuffle, ritmo básico que nació como acompañamiento del blues. Luego de cuestiones referidas a notación musical y ejemplos de grandes exponentes del shuffle como Bernard “Pretty” Purdie o Jeff Porcaro (¡el groove de “Rosanna” de Toto no se hizo esperar!), el percusionista repasó algunos ejes fundamentales, según su criterio, sobre los que debe basarse un buen baterista: lograr un adecuado balance entre los distintos rangos dinámicos, resaltar la importancia de la música sin caer en la extremada racionalización de la técnica, poseer un buen audio a la hora de tocar y grabar y generar eficiencia rítmica; en otras palabras, tener un tempo sólido.

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                                         Crédito foto: Jorge Imagen Rock

Minutos más tarde, luego de que Rufus también mencionara la importancia de no sobrecargar las canciones, ambos músicos denotaron sincronía y precisión con la interpretación del patrón funky de “ (Don't) Give Hate A Chance”, esa joyita de los británicos Jamiroquai incluída en su disco Dynamite (Sony/Epic, 2005).

Posteriormente, Carlesso habló sobre paradiddles, ejemplificó el uso de estas combinaciones sobre el instrumento y mostró sus dotes técnicas en un mini solo de batería que generó aplausos por doquier. Su colega bajista hizo hincapié sobre las diversas técnicas con las cuales se pueden abordar distintos estilos. Además comentó que en el caso de las octavas, con una postura correcta que incluya pequeñas diferencias, se puede abarcar todo el mástil sin perder precisión en el audio, con menor posibilidad de error y “suciedad” en cuanto al sonido.

Finalmente, la dupla rítmica cerró su workshop con artillería pesada: primero sonaron “A Little Knowledge (Is a Dangerous Thing)” y “I Got To Groove”, de Tower Of Power; después “Sex In a Pan” de Bela Fleck. Pero eso no fue todo, porque Likuid, quien dicta talleres de hip hop en la Municipalidad y Leito, otro docente del Distrito Siete, hicieron sentir su flow con improvisaciones que Rufus y Carlesso sostenían, rítmicamente hablando, de fondo. Fue un epílogo perfecto, tras dos horas de grooves incendiarios y verdadera conexión musical.

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            Tutu Rufus y Taka Carlesso. Foto: Guillermo Turín Bootello/ Comunicación Secretaría de Cultura


La voz de los protagonistas
Previo al seminario, Recorplay charló brevemente con Tutu Rufus (TR) y Adrián Carlesso (AC) sobre la idea central de la clínica, qué bajistas y bateristas influenciaron a ambos artistas, la importancia de la música en la vida cotidiana y otros aspectos:

Cuéntenme cuál es el concepto general de este workshop.
TR: Lo que vamos a abordar son los conceptos del bajo y la batería en función de la canción. Por suerte ambos hace años que trabajamos como sesionistas y, si bien sabemos que hay herramientas que uno utiliza a la hora de sesionar, lo que más se necesita es tener una base firme y sólida tanto a la hora de grabar como tocar en vivo. El enfoque puntualmente pasa por ahí.

Cuando hace sólo un tiempo que estás tocando, quizás tu instinto te lleva a querer rellenar demasiado las canciones o desplegar recursos técnicos, pero después te das cuenta que la cosa no pasa por ese lado…
AC: Exacto. Hay que focalizarse en eso: el audio, ser firmes con el tempo, simples, que suene bien. Y ser buena persona. O sea, son tres puntos: tempo firme, audio y ser buena persona, antes que cualquier otra cosa. Siempre. Eso creo que es lo que nos mantiene con trabajo.

Hablemos un poco de la actualidad de cada uno. ¿Con qué artistas están trabajando?
TR: Yo estoy tocando con San Telmo Lounge, Julián Venegas, Chicosvaca, Leonardo Piantino y sus Ratas Calientes e Ike Parodi. Además realizo algunas sesiones que van surgiendo ocasionalmente con artistas.

A propósito de San Telmo Lounge, sé que estuvieron registrando su nuevo disco en los míticos estudios ION. ¿Qué sensación te produjo grabar allí?
TR: Fue una hermosa experiencia. El estudio tiene magia pura. Grabamos una sesión en vivo y la verdad es que la pasamos re bien. Fue muy agradable también el trato del personal del estudio.

Y vos Adrián, ¿con quiénes estás trabajando?
AC: Roque Narvaja, Macaferri & Asociados, Flor Croci e Ike Parodi. Después van saliendo algunos otros shows y grabaciones, pero más que nada lo fijo es eso.

Volvamos a lo relativo a la clínica. ¿Qué opinión les merece este tipo de iniciativas que propician el acercamiento del público joven a instancias de aprendizaje musical e intercambio de experiencias?
AC: Me parece fantástico, creo que el Estado necesita apostar a esto, que se siga desarrollando y continúe generando entusiasmo. A mí la música me salvó la vida. Por ahí hay alguien que está en una situación similar o que simplemente tiene a la música como algo que le entretiene la mente. Sostengo que la cuestión fundamental es tener ese cable a tierra o vía de escape, cada uno lo llamará como quiera, que te libere. Es primordial que la gente tenga algo así para acompañar la vida cotidiana.

TR: Estoy de acuerdo. Creo que lo importante de estos encuentros es participar, iniciar un proceso de educación musical, aprender a tocar un instrumento y, por sobre todo, disfrutar y compartir. Después quizás se van dando otras cosas como shows, giras y viajes, que son experiencias maravillosas. Pero lo más importante es disfrutar.

Pregunta clásica: tres músicos que los hayan influenciado. Empecemos por vos, Tutu. Nombrame tres bajistas importantes para vos.
Billy Sheehan es uno, indudablemente. No tuve el placer de conocerlo personalmente, pero es un ídolo para mí. También incluyo a Victor Wooten y a Jeff Berlin, con quien tomé clases. Me dijiste tres, pero te nombro un cuarto porque es nacional y me marcó: Guillermo Vadalá. Crack total.

¿Y a vos qué tres bateristas te marcaron, Adrián?
Depende las épocas, ¡qué difícil! Te podría decir Ringo Starr, Gregg Bissonette, sobre todo cuando recién empezaba a estudiar y Ahmir “Queslove” Thompson, el baterista de The Roots. Más que nada por el audio y el approach que tiene.

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