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“Cuando te toca la hora tenés que mandarte: por ahí zafás o por ahí no”

Luis Medina

Hablar de Alejandro Medina es hablar de su pasión y amor por la música. Pionero del rock argentino ex Manal, Aeroblues y la Pesada del Rock & Roll. A pesar de algunos problemas de salud, que lo mantuvieron alejado de los escenarios, su energía renace constantemente y eso seguramente tiene que ver con la misión que le dio la vida en el camino de ser músico. Medina vuelve a los escenarios el sábado 4 de mayo a las 21 en espacio IFT, Balvanera.


Nota: Luis Mojoli


¿Cuál es tu recuerdo más lejano con la música ?
Recuerdo estar estudiando trompeta, quedarme dormido y despertarme habiendo soñado que tocaba el saxo. Mi viejo vio eso, me sacó cagando y me mandó a dormir. Años después tuve un dejavu con eso, tocando con Manal.

¿Cómo se dieron tus primeros pasos?
Arranqué a los 15 años tocando el bajo y grabando para el sello Microfón con una banda con la que tocábamos en una iglesia. Ahí empecé a trabajar profesionalmente como músico, mucho antes que Manal y Los Gatos. Había estudiado tres años trompeta se la había pedido a mi padre porque quería tocar como Louis Armstrong. Yo mucho no sabía de jazz. Me gustaban Los Teen Tops, justo salieron The Beatles y cambié la trompeta por el bajo. Luego me enfermé de paperas y después empecé a sacar el bajo de “Popotitos” de Teen Tops y comencé a sacar tonos de la guitarra y tocar con Carlos Mellino en The Seasons. Aparecieron los Beatles y nos enamoramos de su música. Aprendímos con ellos y con Paul McCartney aprendí como ser bajista. Así arranqué. Después de tocar con The Seasons, fui al Di Tella, a hacer música free jazz con Carlos Cutaia en una obra en un teatro; luego armé mi propia banda, me puse a laburar y hacer shows para artistas del Di Tella, poetas, escritores y artistas plásticos.


Hay un gran respeto por tu trayectoria y por tu fuerza de recuperación. Esa es la actitud de un músico de rock. (Medina superó una grave complicación de salud).
Eso es lo que soy. (De repente, Medina cambia de tema, señala un bajo más al fondo y se pone a recordar viejas épocas). Por ejemplo, ese bajo Jacinto (una manera de llamar al Fender Jazz Bass) que tengo ahí es de 1978. Estaba grabando en un disco de Raúl Porchetto y vino un pibe que estaba con este bajo y me lo regaló. Le saqué los trastes y le cambié la afinación. También tengo un Precision con afinación normal. Al Jazz Bass que uso siempre, Pappo le puso Jacinto.
Te cuento la anécdota. Ensayábamos en la casa del Carpo, nos poníamos los calzoncillos largos del padre, tomábamos mucha cantidad de gaseosa y nos tirábamos un montón de pedos y con un encendedor generábamos llamaradas azules. Y como el bajo es un Jazz Bass, Pappo de tanto repetirlo, lo deformó llamándolo Jacinto.

¿Preferís los bajos sin trastes?
Sí. Con trastes es otro mambo, es muy fácil. Un chico de 8 años tranquilamente puede tocar con trastes. Pero meter algo sin trastes, es más complicado. Necesitás conocimiento y práctica.

Claro, de alguna manera es más complejo.
Por ahí le faltan trastes para hacer slapping, pero también se puede ejecutarlo. Como te decía antes, tocar el bajo con trastes es muy fácil. Es como tocar la guitarra.

¿Sos muy clásico en cuanto a los bajistas que escuchás o solés escuchar algunos más actuales?
Me gustan muchos, Paul McCartney…(Se interrumpe y duda, por un momento.). Tengo la memoria media jodida con el tema del transplante de hígado. Con tantas drogas que me inyectaron quedé medio boludo…

¿Qué equipos estás utilizando actualmente?
SVT de 450 y de 400 Watts. Y un Marshall Combo de 150. Mi ecualización es utilizar los botones del bajo y después al equipo lo abro todo, menos los controles de tono. Entonces generalmente queda un sonido muy limpio. Eso se controla tocando con una suavidad que yo llamaría clitoriana. Cuando quiero octavar, octavo con los dedos. Antes me gustaba tocar miles de notas, ahora también, pero me agrada más hacer bases. Además, como canto, se me mezclan las dos cosas. El tipo (refiriéndose a sí mismo) hace lo que quiere. Yo lo sigo. A veces me pregunto: “¿qué estás haciendo? “(risas).

Medina

Ya tenés una comunicación interna…
Claro, la memoria de los dedos está conectada al cerebro. Cuando estuve un año y medio sin tocar, porque me operaron, retomé y me costaba mucho hacerlo. Tenía que pensar las notas que tenía que tocar, así que empecé a trabajar lentamente. Los dedos de a poco fueron recuperando la memoria. Está todo conectado.

Gracias a la vida pudiste volver a tocar.
Sí, recuerdo el 24 de diciembre de 2017. Estábamos por brindar. Ya me habían curado la Hepatitis C y faltaban cuatro meses para que el hígado no funcionara más (N de R: Esta infección viral provoca una inflamación del hígado, y en ocasiones, genera un daño hepático grave). Estábamos cenando con Lola, mi esposa, León Medina y yo. Suena el teléfono y me llaman del Sanatorio Británico. “Señor Medina, llegó su hora. Hay que operarlo en dos horas”. Así que en dos horas estábamos allá. Antes enchufé el bajo, el Jacinto, y toqué algo. Y me fui así, entregado, como debe ser. Cuando te toca la hora tenés que mandarte: por ahí zafás o por ahí no. Pero si te llega el momento de algo y dudás, podés perder.


¿Cómo fuiste desarrollando tu estilo musical?
Hace tantos años que toco, que nunca se me ocurrió copiar a alguien del estilo de Jaco Pastorius o Stanley Clarke. Yo aprendí a tocar con los Rolling Stones, con The Beatles y con Paul McCartney, sobre todo. Después aparecieron Jimi Hendrix, James Brown, Cream. Fue todo simultáneo. Si bien no tengo 75 años como algunos de esos artistas, tengo 69. Nunca tuve tiempo de sentarme a copiar a otros artistas, sinceramente. Siempre estaba con mucho laburo.

Con esa base hiciste mucho.
¡Hice todo!

Quiere decir que no hace falta tanto para lograrlo.
Mirá, hay músicos que estudian y se reciben de profesores, pero no transmiten. Hay otros y otras que tienen talento y estudian, pero transmiten mucho. Por ejemplo, Tal Wilkenfeld, la bajista de Jeff Beck. Es una chica joven, rubiecita, que es genial. A mí me da bronca cuando aparecen esas frases como “Te envidio sanamente” o “Este toca de oído”. Es de endivioso. Creen que si tocás de oído no tenés talento. A ver, Atahualpa Yupanqui no estudió guitarra en ningún lado.


Paco de Lucía, tampoco.
Ojo, no estoy en contra de estudiar. Claramente no.

Entiendo a lo que te referís: no necesariamente siendo un gran estudioso podés llegar a transmitirle algo al público.
El bocho está funcionando siempre, pero a veces tu mente va armando todo sola. Hay que tener en cuenta que sólo usamos el 5% por ciento del cerebro.

Si tendrías que armar una banda de rock ¿A quiénes elegirías?
Pondría en teclados a Juanjo Hermida. Tendría como guitarristas a Baltasar Comotto y Luis Salinas y como baterista a Black Amaya. Y si es algo más pesado, al Tanque Iglesias de La Renga. Paréntesis: me gusta como toca, viaja y vuela Chizzo Nápoli de La Renga. Es un músico y una persona totalmente admirable.

Medina

La guitarra para vos es algo importantísimo.
Es que yo no soy un músico que se queda clavado en hacer blues o rock pesado. Toco blues, rock and roll, heavy, funk, shuffle, jazz, rumba.


Hablemos de tu actualidad.
Ahora estoy preparando una nueva obra. Ya tengo tres temas. Además hice una canción muy potente, pesada, no sé cómo se va a llamar (Alejandro se pone a tararear un riff vertiginoso en plan “Shy Boy” de David Lee Roth). También tengo una balada folk, otro tema acústico, muy armónico y otras canciones de rock clásicas. Además quiero incorporar un tango. Por otro lado me gusta escuchar orquestas sinfónicas. Todo lo que mi mente pueda alcanzar y sentir; eso es lo que me gusta. Lo más difícil es encontrar la simpleza.

¿Cuál fue el concierto de Manal que más recordás?
El primero que hicimos con Mandioca en la Sala Apolo. Fue el 12 de noviembre de 1968. Si bien yo ya conocía las cámaras de televisión, me impresionó ver eso. Con Manal ensayábamos mucho, como 6 o 7 horas por día. Entramos al teatro y fue todo muy fuerte.


¿Ya habían grabado?
Habíamos grabado dos temas complicadísimos, “Para ser un hombre más” y “Qué pena me das”. Lo hicimos en estudios TNT, en dos canales. Antes yo había grabado por primera vez en ION con The Seasons, cuando el director artístico era Horacio Malvicino.


Manal fue la primera banda que le dio una identidad al rock nacional…
Es lo que me dicen los muchachos. Estoy orgulloso de eso.

Había toda una mística en esa época. Los músicos era muy cultos. ¿Cuáles son los cimientos que debe tener un músico de rock?
Los cimientos son la misión que venís a desarrollar en este planeta. Cada uno sabe.

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