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Dhani Ferrón: "Spinetta siempre pensaba en el bien del otro"

Ferrón

Entrevista: Luis Mojoli


Spinetta no concebía una banda sin amistad”. De esta manera, Dhani Ferrón, bajista, guitarrista y cantante, resumió en diálogo con REC Or Play cómo era Luis Alberto Spinetta. Y la frase no sorprende si tenemos en cuenta cómo se comportó El Flaco a lo largo de su vida: era un espíritu inquieto, una persona en constante evolución que siempre estaba ávida de incorporar nuevos conocimientos- ya sea como compositor, guitarrista, escritor de canciones o fan del arte en general- por una inquietud innata.

Ferrón, que tiene tres discos solistas editados, y que trabaja actualmente con David Lebón y Jaguar, el supergrupo que comparte con Rodolfo García, Lito Epumer y Julián Gancberg (en breve sale el nuevo disco que incluirá un tema que Spinetta no llegó nunca a cantar, sí a tararear como track oculto en Los Amigo), no sólo fue un fan de Spinetta que creció escuchando a Almendra: con el tiempo llegó a conocerlo, se terminó transformando en uno de sus grandes amigos – incluso fue chofer ocasional y especial de Luis en las épocas de los ensayos para el show de Las Bandas Eternas- y laderos musicales. Ferrón tuvo el privilegio de participar en Los Amigo, el último material discográfico que editó el creador de “Muchacha ojos de papel” antes de dejar este plano. Una experiencia emotiva, fuerte, intensa, de esas que quedan grabadas para siempre en uno.

Por eso, días después del concierto homenaje El Marcapiel 4, que se llevó a cabo en el Konex (los directivos de Sony Music le entregaron a Rodolfo García el Disco de Oro por las ventas de Los Amigo), bajo la dirección de Javier Malosetti, junto a un dream team de músicos que formaron parte de distintas agrupaciones en las que estuvo Spinetta más invitados, y luego de la publicación de Ya No Mires Atrás, disco póstumo del Flaco, era el momento oportuno para hablar con Dhani Ferrón. Un músico y compañero de ruta de Luis. Uno de Los Amigo:

¿Escuchaste el sample de Eminem de “Amame Peteribí” (Pescado Rabioso) en "Stepdad", el tema que integra su nuevo disco Music to be Murdered By?
¡Sí!Le escribí a Carlos Cutaia y él está re feliz. Que haya música que grabaste en un momento determinado de tu vida y que años después aparezca de esta manera, me parece maravilloso.

La música del Flaco perdura en la gente…
Sí, van todos a las fuentes. Todos los que bucean en la música de Luis, es como que van a una fuente determinada de música y poesía. No hay otra. El Flaco inspiraba todo el tiempo, para mí era un ejemplo de creatividad. El tipo estaba horas y horas trabajando. Hasta que no sacaba lo que estaba sonando en su cabeza, no se detenía. Abarcaba muchas cosas.

Insam

Literatura, pintura, artes en general…
Yo iba mucho a la tarde al estudio y mirábamos mucho NatGeo. Un día buscó un libro y me dio una clase sobre Giuseppe Arcimboldo y Salvador Dalí. Luis era así, realmente amaba el arte.

¿Cómo se dio tu relación con Luis?
Fuimos a ver un show de Los Socios del Desierto en el Chateau de Córdoba con Matías Camisani y Dolores Barreiro. Esa noche tocaron Charly García y Turf y justo nos había invitado el organizador del evento. Yo ya conocía a sus operadores de sonido, conocía a sus hijos, pero no tenía relación con él. Yo veía a Patricia, a los chicos y a su iluminador, Juanca Giacobino. Siempre fui muy fan; sus amigos querían que yo lo conozca, pero yo me quedaba siempre pensando en que si se daba, bien. Si no, ningún problema. Así que nos conocimos luego del show, en el Sheraton de Córdoba. Spinetta me sentó a su lado y me trató divinamente bien. Luego de eso fui a grabar con Cuarto Espacio a La Diosa Salvaje, mientras Luis estaba en Los Ángeles. Un día me llama Aníbal Barrios diciendo que nos habíamos olvidados unos palillos. Fuimos a buscarlos y ahí apareció Luis. Nos invitó a grabar y nos preguntó cuántos días necesitábamos. Así que terminamos grabando el primer y segundo disco ahí en La Diosa. A partir de ahí entablamos una amistad.

¿Qué recordás de ese momento?
A ver… Grabé las voces con Luis sentado en el sillón del control. Él venía a ver cómo yo cantaba los temas…

Si no te liberás ahí, no te liberás más…
(Risas). Sí, me costó te digo. Pensaba: “Si saco esto adelante, después todo bien”. Pero re diviino, Luis. Opinaba, decía cosas relativas a la mezcla, sugería que el tambor suene más agudo, por ejemplo. Ahí estaba Guido (Nisenson), en la consola, el otro disco fue con Mariano López. Íbamos a grabar y Luis nos cocinaba todos los días.

LuisyFerrón

¿Cómo fue ese momento de ensayo de Las Bandas Eternas?
Ya en 2010 arrancamos con Los Amigo. Yo era el encargado de llevarlo y traerlo a Luis durante los ensayos de Bandas Eternas. Él quería ir a ensayar y estar tranquilo. Quiso que yo lo lleve y lo traiga. Lo pasaba a buscar al mediodía por La Diosa y a veces volvíamos a las dos de la mañana. Spinetta ensayó todos los días para el show de Las Bandas Eternas. Fueron tres meses intensos.

¿Se podía separar la amistad de lo profesional?
No, siempre fue una reunión de amigos, inclusive cuando armamos lo de Los Amigo. Nos juntamos todas las semanas a ensayar, desde abril del 2010. Era algo casi religioso. Si Luis tenía que tocar, se reprogramaba. Después del ensayo comíamos, mirábamos videos y escuchábamos música. Era maravilloso.

¿Cómo fueron tus inicios como músico?
Arranqué tocando el bajo en primer año de la secundaria. íbamos a ver al Flaco, a Serú Girán, era hermoso. Uno se hizo con eso. Tuvimos ese privilegio. Eran tipos que arrojaron sus semillas en nosotros. A ver… también hay un concepto. Yo, por ejemplo, vi a Almendra en Obras en 1979. Tenía 13 años. Salí de ese concierto y dije: “Ya está, quiero hacer esto”. Yo los conocía por la revista Pelo y Expreso Imaginario. Esa época tenía una cuestión mística y sorpresiva, distinta a la de ahora. Su mensaje musical fue muy grande. Volviendo a lo mío, fui arrancando de a poco y cuando terminé el secundario, en el año 1984, me llama Alejandro Del Prado. Comencé a tocar con él y fue mi primera experiencia profesional. Yo de todas maneras utilizaba la guitarra para estudiar armonía, mientras aprendía bajo. Pero estudiaba armonía sacando los temas del Flaco. La primera canción que escuche fue “Plegaria para un niño dormido”. Spinetta terminó siendo mi escuela, a nivel armónico. Aprendí de ahí. Por eso nos reíamos en la época de Los Amigo, porque Luis me miraba como diciendo: “Ah, ¡pero te sabés los temas!”. Y yo le decía “Sí!”. Incluso una vez le sugerí tocar un tema del doble de Almendra y él no se acordaba un acorde. Toqué el acorde, era una inversión. Rodolfo García asintió y le dijo: “Sí, Luis. Ese es el acorde”. Si vos ves toda la evolución del Flaco, te das cuenta que no tenía límite. Como compositor, guitarrista, escritor. No había techo.

Losamigo

Era un adelantado, sin dudas. Estaba tan avanzado que hasta el día de hoy escuchás cosas suyas que siguen sonando con músicos de otras generaciones...
Totalmente de acuerdo con vos. El arte ataca de esa manera, quizás a veces no se ve.

Además Luis era un investigador nato.
Sí, totalmente. Tenía un plus porque rescataba la información, la procesaba y le daba su toque Spinetta transformándola en otra cosa.

En la grabación del álbum Los Amigo, ¿estabas al tanto de su estado de salud?
No, no. Nosotros empezamos a tocar en abril del 2010. En diciembre de ese año, Spinetta insistía mucho en grabar, pero Mariano López estaba de gira con Fito Páez. Era muy difícil encontrarlo. En marzo de 2011, Mariano tenía dos días en Buenos Aires y Luis nos dijo: “Ok, ¿grabamos?”. Hicimos todo esos días: viernes y sábado. El viernes metimos las bases y el sábado Luis grabó las voces. Ese fue su último registro.

¿Cómo fue el proceso de grabación?
El día de la grabación hicimos todos los temas en una primera toma. El único que fue en dos tomas fue “Bagualerita”. Otra canción, “Apenas floto”, no tenía letra ni melodía. Siempre lo tocábamos como instrumental, hasta que apareció una melodía y letra. Y después teníamos “El cabecitero” y “El gaitero”, dos instrumentales, que surgieron de improvisaciones. A Luis le gustaba comenzar los ensayos zapando. Así fueron armándose canciones. Hay una que se llama “Río como loco” que Spinetta no llegó a cantarla. La tararea, está en el disco como track oculto. Ahora con Jaguar grabamos ese tema con la letra, respetando la melodía original.
 

Hablemos sobre tus proyectos actuales como músico.
Estoy tocando con David Lebón. Por otro lado, el disco de Jaguar sale en marzo, ya está todo listo. Fue masterizado por Mariano López y mezclado por Ricky Leguizamón, una persona que conozco hace miles de años y es una joya para producir y mezclar. Tiene un concepto maravilloso. También estoy con Alambre González y Rodolfo García. Y en Pos Porteño, con Rodolfo García y Alejandro Del Prado.

¿El álbum de Jaguar sale de modo independiente?
Sí. Va a salir a través del Club del Disco. También va a estar disponible a través de las distintas plataformas digitales.

¿Qué significa éxito en la música ?
Yo comparto una relación de amistad muy linda con Litto Nebbia. Y Litto dice que el éxito no tiene que ver con lo económico ni con vender discos. Tiene que ver con el privilegio de poder hacer la mejor música posible, con la calidad apropiada.

En los ochenta hubo un quiebre en la escena del rock y el género se nutrió de cosas nuevas. ¿Escuchabas bandas de esa época?
Me gustaron los ochenta en un sentido, no tanto en lo musical. No me gustó mucho la parte bailable. En realidad me quedé medio anclado en los 70, me gusta el concepto originario de la cosa. Creo que había un concepto del rock argentino en esa época. Hay gente que puede ver eso y pibes de ahora que también lo entienden: chicos que nunca vieron tocar en vivo a Charly García o a Spinetta, pero que apuntan a las fuentes.

¿Cómo ves a los músicos de la nueva generación como por ejemplo Ca7riel o Paco Amoroso?
Son tremendos. Grosos. Cuando veo a Huevo o Román, también me encanta. Son muy buenos. Me gusta la evolución de las cosas. Trato de aprender todo el tiempo.

¿Cómo vivíste el encuentro con músicos de Luis, en el Marcapiel 2020?
Fue algo maravilloso. Cada vez que compartí algo con estos músicos fue genial. Todos tienen el gen de Spinetta y son tremendos. Luis tiene el poder de seguir convocando y uniendo. Los homenajes hay que hacerlos, porque forman parte de nuestra música y la historia de nuestros artistas. Es para eso el arte.

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Aparte es una manera de recordarlos.
Exactamente. Es como un camino recorrido, en el cual yo a veces oficié de obrero. Aprendí mucho de ellos.

Hablemos sobre tu trabajo con David Lebón...
Arranqué en Encuentro Supremo y después grabé en Lebón & Co. Yo lo conocí en la época de Las Bandas Eternas, me lo presentó Luis. Así que más tarde Lebón me convocó para grabar unos coros en Encuentro Supremo. Le dije que sí, hice los coros y canté algunos estribillos. Cuando terminé de hacer eso, Lebón me dijo: “Che Dani, ¿no querés estar en la banda y tocar la guitarra?”.

Qué hermosa propuesta. Y encima luego vino Lebón & Co, que es genial.
En ese álbum ensayamos un montón e hice todos los coros. Es un discazo. Los conciertos son bárbaros y David está muy bien y canta cada vez mejor.

Hay como una nueva etapa de David Lebón.
Sí. Yo creo que él está en el lugar que siempre estuvo: brilló durante toda su carrera, pero ahora quizás es como que se ve más. Es uno de los genios absolutos de nuestro rock. La banda además es divina y suena genial.

¿Va a salir algún nuevo material con nuevas canciones?
Sí, vamos a hacer otro álbum. Seguro.

¿De toda tu actividad como músico cuál es la que disfrutás más?
Todas. Porque es como una construcción, todo el tiempo estamos construyendo.

¿Cómo era la relación entre Rodolfo García y Spinetta?
Era impresionante. No sólo porque compartían una ideología, un concepto y un camino. Rodolfo García siempre apostó por Luis, incluso cuando Spinetta todavía no tocaba. Se hicieron muy amigos y Rodolfo fue la primera persona que llevó al Flaco a un ensayo, cuando Luis tenía 13 años y él 16.

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Hubo un gran respeto entre ambos durante toda la vida.
Rodolfo fue el gran amigo de Luis.

Sentías esa relación cuando estabas ahí con ellos, me imagino…
Totalmente. Comíamos los tres en lo de Luis y Rodolfo era el homenajeado, siempre. Spinetta le traía chiles y se los preparaba con aceto. Lo atendía re bien. Incluso cuando hicimos el disco Los Amigo, Luis me dijo: “Dhani, tenemos que hacer esto por Rodolfo. No lo podemos abandonar. Rodolfo tiene que tener una banda y esta es su banda”. Yo le dije: “Sí, Luis, contá conmigo siempre”.

Eso habla también del amigo…
Spinetta siempre pensaba así. En el bien del otro.

Sin el otro no somos nada. Somos seres sociales por naturaleza.
Exacto. Aparte es importante que el otro esté bien. Si la otra persona no está bien y la está pasando mal, ¿qué sentido tiene salir a tocar? Luis pensaba así.

Cuando las cosas se ponían medias hiteras, Spinetta tendía a escaparse. Siempre estaba evolucionando y cambiando.
Él tenía ese grado de evolución y viraba hacia otro lado. Para el disco Los Amigo nos dijo que quería volver a las fuentes y ser lo más minimalista posible. Decía: “Toquemos lo mínimo, la nada. Súper simples”. Ese fue el concepto que pidió ya desde el primer ensayo. Estaba en una búsqueda como hacia atrás. El primer día que fuimos a ensayar a La Diosa, nos recibió y dijo: “Los estoy esperando desde temprano. Me siento más feliz que perro con dos colas”. Vivía ese proceso con mucha intensidad. Como un período de retorno a las fuentes.

Recientemente salió Grasa de Las Capitales, de Serú Girán, remasterizado. ¿Lo escuchaste?
Sí, tremendo. Es impresionante el trabajo que hicieron Pedro Aznar y Ariel Lavigna.

Si tuvieras que elegir una etapa de Spinetta, ¿con cuál te quedarías?
La etapa de Jade. La disfruté mucho. Las armonías, las canciones, las letras. Fue un shock. Salió “Alma de Diamante” y fue tremendo.

La riqueza musical de los 70 y 80 era increíble.
Sí, pero además es importante en la música tocar lo que la canción requiere. Vos lo vés tocar a Javier Malosetti, a Guillermo Vadalá, a Baltasar Comotto y son muy virtuosos, pero tocan también lo que tienen que tocar. Parece fácil y no lo es.

Tienen una impronta.
Sí, un sonido propio. Los escuchás tocar y hay algo que los identifica.

¿Y hoy cómo ves esa impronta?
Floja. No la veo tanto, pero aún así hay bandas maravillosas.

En la música la llegada la tenés más a través del ensamble que de la mera individualidad.
El virtuosismo tiene que estar al servicio del grupo. Spinetta decía que con sus grupos, ya desde el vamos, sabían que se juntaban a hacer música y tenían que sonar bien. Es importante recalcar que todo tiene que estar al servicio de la música y de lo grupal. No el virtuosismo por el mero virtuosismo.

¿Hay que pensar que puede aparecer un nuevo Charly García o Luis Alberto Spinetta? ¿O cada artista es el representante de una época?
Interesantes los dos puntos. Spinetta y Charly trascendieron la época, pero los artistas de ahora también tienen la posibilidad de hacerlo con su música. Quizás en el momento no lo percibimos, pero después nos cae la ficha. Fijate cuando Charly García editó “Clics modernos”. Fue tremendo.

Durante un show homenaje al docente asesinado, Carlos Fuentealba, Spinetta conocio a Raly Barrionuevo. ¿Cómo fue eso?
Luis me dijo: “¿Che, aquel es Raly Barrionuevo?”. Fue, recorrió veinticinco metros, lo saludó y le dijo algo. Después averigüé qué fue lo que le dijo. Le había dicho: “Ojalá que sea una noche hermosa para la música”. Hermoso. Spinetta era un tipo muy humilde.

Admiro ese compromiso más allá del éxito, que tiene que ver con la educación. Y el hecho de la humildad de saber que, pese a todo lo que sabemos, siempre hay cosas para incorporar.
Totalmente, nunca hay que perder la capacidad de aprendizaje. Tocar con otra persona es un privilegio. Yo siempre aprendí de Spinetta y Rodolfo García.

Gardel

Con David Lebón ya hace tres años que estás como guitarrista.
Sí, es un privilegio. Pero aparte él me tiene para todo: voy como bajista, guitarrista o a cantar. Hace poquito tocamos dos veces en el Teatro Gran Rex y fue maravilloso.

Como solista además editaste tres discos.
Ahora sale uno nuevo con Jaguar. Y en este de Jaguar está Claudio Cardone en teclados y Horacio “Mono” Hurtado en contrabajo.

Spinetta no concebía una banda sin amistad…
No, para nada nada. Los Amigo nació a partir de juntarnos los amigos de Luis a comer, a pasarla bien y de paso tocábamos. Ese es el sonido del disco.

¿Te gusta el lado de la producción?
No, eso se lo dejo a los que saben. No hay que querer abarcarlo todo.

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