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Eduardo Herrera: "El vivo con Los Redondos era un ritual al límite"

Eduardo Herrera

Entrevista: Luis Mojoli

Eduardo Herrera se desarrolló como ingeniero en todas las áreas del sonido y la grabación. Fue monitorista de ensayos, sonidista de PA e ingeniero de grabación de Los Redonditos de Ricota y del Indio Solari. Una experiencia que duró 15 años, haciendo sonido en estadios y grabando. Herrera fue creciendo en el momento de expansión de Los Redondos y, luego, del Indio Solari. La entrevista se realizó en los míticos estudios Panda, donde Recorplay actualmente suele invitar a los entrevistados. Eduardo Herrera habla de los años dorados con la banda, su participación en sus discos y el camino profesional después del Indio.

Insam

¿Cómo fue tu evolución en el campo de la grabación y el sonido en vivo?
Mi etapa en formación comenzó fines de los 80. En el colegio secundario tocaba la guitarra en grupos y asistía a otras bandas. Empecé como asistente de escenario. En 1988 estaba de gira en la costa con Duna (banda de rock-pop). Y aparecieron los Redondos que necesitaban rentar sus equipos, ahí nos conocimos con Skay y la Negra Poly y en 1989, en el primer Obras, empecé como asistente personal de Skay en los shows, también haciendo los monitores en sus ensayos, hasta que en el segundo Huracán por decisión del Indio empiezo a hacer la mezcla de los vivos en los estadios. Me formé con los Redondos en su momento de expansión. Comencé a participar en sus discos, asistiendo en Lobo Suelto Cordero Atado y en Luzbelito como segundo ingeniero y asistente. En Ultimo bondi a Finisterre hice la grabación, fui segundo ingeniero de mezcla y en Momo Sampler hice todo el proceso de grabación y estuve en la mezcla con el sonido final, con las decisiones y con la producción de audio junto con Mario Breuer que estaba muy vinculado con ellos y también tenía que ver con mi formación. Momo Sampler y Último Bondi se mezclaron en Rpm Studios (NYC). Eso con Los Redondos.

¿Quiénes fueron los ingenieros de los que más te influyeron?
El sensei Mario Breuer, Guido Nisenson y Walter Chacón fueron mi escuela de audio. En el 89, Walter Chacón me convoca para asistir en estudios Panda y hacemos Cadillacs Volumen 5, entre otros. Después de algunos meses empecé un intensivo con Mario Breuer de muchos discos. Una etapa de enorme aprendizaje. En ese momento mi primera grabación fue en Filosofía barata y zapatos de goma (1990) de Charly García, siendo asistente. Lo que pasó fue que Mario tuvo que salir, quedé a cargo de la grabación y mi bautismo de fuego fue en el tema "Curitas". Seguían los discos con Mario y en un momento di mis primeros pasos como ingeniero con Afo Verde y Pablo Durand como productores en Panda y luego con Guido Nisenson como productor de Los Caballeros de la Quema; así grabé “Manos vacías“ y “Sangrando” en el estudio El Pie. Ahí siguieron más discos con diferentes artistas.

Indio, Herrera y Breuer

Con el Indio Solari y Mario Breuer en Hotel Delmonico's, durante la mezcla de Momo Sampler (2000). Foto gentileza Indio Solari. 

¿Cómo era tu interacción con Skay y el Indio?

Son maestros en mi camino. Con Skay aprendí mucho de música y de buen gusto. Soy guitarrista y Skay fue un referente. Su sensibilidad y su calidad como instrumentista me encantó. Cómo armaba y conducía artísticamente la banda desde un lugar musical. El Indio me marcó en lo estético, me fue ubicando en los lugares de audio en los Redondos tanto en el vivo como en el estudio. En los ensayos hacía el monitoreo y siempre mezclaba, entonces había un chequeo del audio tanto de Skay como del Indio. Skay más en el 'toque', el Indio más en 'el sonido que quería buscar'. A partir de Luzbelito se produce un cambio en el sonido de los Redondos.

¿Podrías describir ese cambio?
El Indio empezaba a incursionar con texturas, armonizadores para la voz y a cuantizar e incluir samplers en las baterías, entre otras cosas. Ahí se trasladaba lo que pasaba en la mezcla final a lo que eran los ensayos con estos nuevos sonidos que se iban agregando. Se buscaba determinado audio, entonces me encargaba de disparar manualmente en vivo los armonizadores y se hacían cambios de mezcla y efectos entre los temas a partir de programaciones midi. Había toda una producción en la sonoridad. Eso empezó en Luzbelito y se trasladó a los discos posteriores que fueron cada vez más complejos en su entramado y en su génesis. Había una convicción muy fuerte del Indio de estar actualizado con la música, lo que iba sucediendo en otros lugares y cómo lo hacían. Era pasar por los extremos hasta lograr un refinamiento y llegar al resultado final. No te olvides que en los 90 es donde empezó la música de edición. Nosotros lo hacíamos de forma artesanal. El Indio pedía mezclas y quería escuchar. Yo conectaba mucho con lo que él buscaba. Él pedía y sucedían las cosas.

Baltasar Comotto y Herrera

En La Diosa Salvaje mezclando con Baltasar Comotto (2011). Foto: Chester Rezzano.

A partir de Último Bondi a Finisterre (1998), tuvieron su estudio de grabación y cambió la manera de encarar la producción de sus trabajos. ¿Cómo viviste esa nueva etapa con estudio propio?
En el estudio Luzbola había un equipo de trabajo conformado por Hernán Aramberri y yo. Algunos piensan que los cambios de audio que tuvieron los Redondos sólo estaban reflejados por las máquinas y no es así, también hay un cambio desde la ingeniería de audio. No solamente de samplers. Los samplers intervenían junto con una combinación de aparatos de baja fidelidad y emulaciones, se lograba así una matriz low fi. Eso era lo que generaba las texturas y las capas sonoras que tienen esos dos trabajos. Más aún Momo Sampler: es un mix de tecnología y es orgánico. El Indio fue quien focalizó e hizo esa búsqueda. Yo fui en algunos momentos como su alter ego dentro del estudio, interpretando lo que era la proyección de su imaginación. Y me atrevía a descrifrar lo que quería que esté plasmado e intervenido desde el audio, tanto en grabaciones como en vivo. El Indio es un artista muy completo con mucho concepto e inquietudes y está en los corazones de la gente. Tiene una mirada propia de la contracultura que va transitando las generaciones. Es un ícono. Llegó a un público que le gustaba el rock’n roll y en aquel contexto fue el motor del cambio sonoro .

¿Vos entonces eras como uno de los intérpretes del Indio?
Yo tenía 25 años (risas). Era el 'Niño' Herrera. Para mi haber tenido esa experiencia siempre es de un agradecimiento hacia ellos por haber confiado en mi criterio y trabajo. Yo me animaba a sus movimientos y estaba muy conectado y actualizado.

Melingo y Herrera

Grabando con Melingo en ION (2014). Foto: KVK.

¿Qué te gustaba más? ¿Grabar o el vivo?

Me gustaba mucho la adrenalina de los shows en vivo y la creatividad en las grabaciones.

¿Qué show y que disco elegirías de todo lo que hiciste con ellos?
El concierto en River y Momo Sampler. Lo que pasa es que lo último siempre fue lo mejor para mí (risas), porque yo había llegado a una evolución con ellos. Todo era un desafío en Patricio Rey.

Fatoruso y Herrera

Con Hugo Fatorusso en los Premios Gardel 2016. Foto: Javier Celoria.

¿Cómo viviste la masividad de la banda desde el PA?
Era un ritual de estar al límite. Todo empezaba muchas horas antes por la gran cantidad de público y también por su intensidad. Cuando empezaban a tocar, había un impacto tal que me llevaba a entender que no había que tocar los faders, solo el máster, por lo menos en los dos primeros temas hasta que la energía se estabilice. No hay un sonido que calme al público. Era como una ola. Es mejor no intervenir hasta que eso se equilibre naturalmente.


¿Qué disco de los Redondos o del Indio destacarías en cuanto a tu aporte como ingeniero de grabación?
Momo Sampler con Los Redondos y El Tesoro de los Inocentes con el Indio. Momo está muy logrado. Pude dar lo mío en toda esa grabación tan experimental y llena de emulaciones, así como lograr ese punto de evolución y aporte artístico en el proceso de mezcla, para generar el audio final juntos con Mario. Fue muy jugado para el público en ese momento y todavía suena actual. Era fines de los 90, acá solamente Soda Stereo o Daniel Melero estaban incursionando con los samplers. Nosotros fuimos pioneros en el género a la hora de experimentar con samplers y sumar ingeniería de audio.

Con Pity Alvarez

Grabando con Pity Alvarez en Astroman Estudios. Foto: Victoria Gesualdi.

¿Cómo fue tu experiencia en la grabación de El Tesoro de los Inocentes?

Intensa. Fue el primer álbum solista del Indio. Había como toda una expectativa previa en cuanto a los resultados, eso significaba  una motivación y un desafío extra en la grabación. Al principio el Indio estaba con algunas cuestiones, se preguntaba si le iba a ir bien. Qué paradoja, ¿no?

Fue una transición a su consagración masiva. Fue muy activa mi participación, tanto en el proceso de grabación y mezcla como en el armado de Los Fundamentalistas, acercando músicos y aportando en la producción de audio de esa transición, luego de los Redondos. El Indio es transgresor, tiene magnetismo, atracción energética y una ideología muy concreta. Es un generador de sensaciones encontradas. Tocó el corazón de gente en situaciones sociales muy complejas.

¿Cómo siguió tu camino profesional luego de ser el ingeniero de Los Redondos y del Indio Solari ?
Entre algunas grabaciones conocí a Daniel Melingo y comenzó una conexión hasta la actualidad donde hago la mezcla de sus shows. Grabamos Maldito Tango (2007), una experiencia muy particular con invitados y momentos especiales, como esa versión mágica con Fontova y Skay.

¿Con qué otros artistas trabajaste?

Grabé las voces de Pity Álvarez en “Hermanos de sangre“ y luego realicé shows con Viejas Locas. Grabé con 2 Minutos, Los Visitantes y Los Auténticos Decadentes en varios de sus discos, mezcla en vivo y para medios. También realicé la grabación de Jorge Serrano solista. Además estuve mezclando shows con Diego El Cigala, Roy Hargrove, Ute Lemper, Rosa Passos y Los Carabajal. Grabé un disco en vivo con Hugo Fatorusso, hice shows con Los Espíritus... Siempre cercano al género de rock fui abriendo el juego a nuevos horizontes, incursionando en estilos musicales y otros formatos como el acústico, generando versatilidad.

Con Diego El CIgala

Teatro Gran Rex con Diego El Cigala (2014) Foto: Javier Celoria

¿Cuáles son los proyectos de grabación a los que estás abocado actualmente?
En este último tiempo mezclé a Los Decoradores y el primer álbum solista de Guillermo Piccolini, Don Distante (2021). Grabé a Charo Bogarin en proyectos de world music para la India. Actualmente estoy grabando el tercer disco de Baltasar Comotto, que está en proceso de mezcla. Es un gran guitarrista. Me encanta trabajar con él, porque tiene una visión muy cuidada de lo sonoro. También estoy con el Chango Spasiuk y en producción y grabación con proyectos emergentes dentro del rock. Mi impronta con el audio tiene una visión musical y de búsqueda. Siempre estoy produciendo porque siempre estoy imaginando.


¿Cómo ves a las nuevas generaciones, con músicos como Wos, Catriel y Paco Amoroso?
Muy enfocados. Hay cosas que me gustan más que otras. Ellos están marcando un sonido, están marcando una actitud. A mí me van más las decisiones y las convicciones de cómo uno plantea un hecho artístico. Cuando hay una negación de la música de las nuevas generaciones, es una cuestión de necedad, porque no solamente hay que respetarlas, sino también acompañarlas y aceptar que todo está en movimiento (risas). Porque si no te transformás en un purista sin realidad. Parece ser que se devalúa la música con las nuevas generaciones: en realidad se devalúan algunos conceptos que ya no corren. El productor Evlay me parece muy interesante.

¿Con qué artista, músico o productor te gustaría compartir una sesión de grabación?
Me gustaría compartirla con Rick Rubin.

Un gran productor. ¿Qué es lo que te gusta de sus producciones?
Me gusta como logró darle esa identidad y ese power a las bandas. Cómo las mueve hacia lo imprevisible. Su trabajo con los Red Hot Chili Peppers, los Beastie Boys y cómo se jugó con la serie American Recordings de Johnny Cash. Me gusta cómo lleva a los Strokes y a todas sus producciones imprimiendo su sello propio.

Insam

 

 

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