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“Este premio abre una puerta para los músicos argentinos”

Pablo Ziegler

Aunque tiene una formación clásica y desde temprano se dedicó al jazz y la improvisación, Pablo Ziegler nunca imaginó que ingresaría en la historia de la música popular gracias al tango. En los años 80 aceptó una invitación de Astor Piazzolla para sumarse a la última versión de su legendario quinteto y desde entonces su vida musical no volvió a ser la misma. Instalado en Nueva York desde 1990, el pianista llevó adelante unacarrera de múltiples características que alcanzó su clímax el domingo 28 de enero cuando su nombre fue pronunciado como ganador del Grammy en la categoría Jazz Latino, por el álbum “Jazz Tango”. En este reportaje a través de messenger, Pablo Ziegler desde EEUU explica el impacto global que tiene este premio y como es ser un artista Steinway, el paraíso de todo pianista.

Entrevista: Luis Mojoli
Fotografía: Shigeto Imura

Acaba de romper con la idea imperante de que el “Latin Jazz” tiene que ver con Cuba, Centroamérica y Brasil. ¿Qué fue para usted lo que determinó ganar este Grammy?
De alguna manera es cierto, en este caso ganó Argentina y este premio abre una puerta para los músicos de nuestro país dentro de los Grammy norteamericanos. Yo ya tengo un Latin Grammy de 2005 y también cuatro o cinco nominaciones, pero siempre en los Grammy latinos. Así que cuando fui nominado para este Grammy ya eso me llamó la atención, ni te digo lo que significa haberlo ganado. Ya entrar en la competencia es un honor. En el pasado solo estuvieron nominados Lalo Schifrin y Gato Barbieri, pero ninguno de los dos lo ganó aunque como sabemos son tremendos músicos. Yo creo que mi disco ofrece condimentos diferentes dentro de lo que es el panorma del jazz. Hay un fuerte componente del tango en mi música y eso combinado con el jazz creo que resulta muy atractivo al oído norteamericano. Especialmente porque también hay un espacio grande para la improvisación, que es lo que yo siempre hice, incluso cuando estuve tocando con Piazzolla. Ingresar a la óbrita de este Grammy tiene otro color por el impacto global de este premio. Hay un reconomiento diferente, se entera todo el mundo y genera una expectativa muy grande por mis próximos pasos.

 

Breyer

 

¿Cómo recuerda el célebre llamado telefónico de Oscar López Ruiz para convocarlo a tocar con Piazzolla?
Yo nunca había tocado tango profesionalmente, solo entre mis amigos. Tenía grupos de jazz y hasta una banda con Pocho Lapouble. Y también tengo mi formación clásica, de conservatorio. El tango era tipo divertimento, y eso fue lo que le dije a Oscar López Ruiz. Pero él me dijo “No te hagás problema que El Tano siempre está buscando algo nuevo”. Cuando Piazzolla me llamó yo le dije “No se por qué me llamás a mí, yo no toco tango”. Y él respondió: “Por eso mismo”. Y ahí fui a tocar con Astor y a desarrollar una nueva identidad en el tango o en la música de Piazzolla, a la cual le aporté una cuota de improvisación que viene a ser mi sello de fábrica.

¿Por qué decidió radicarse en Estados Unidos?
En principio estando acá se simplifican muchas cosas. Luego, viviendo en EEUU me he contagiado mucho de lo que pasa acá y la manera de hacer las cosas. Con Astor siempre salíamos desde Buenos Aires para hacer las giras por Europa y Japón. Y cuando faltó Astor tuve que seguir esa dinámica, la de hacer base en Buenos Aires. Pero al poco tiempo, vaivenes políticos y económicos mediante, me di cuenta que no funcionaba. Todo era difícil, incluso el mero hecho de llegar a Ezeiza a veces se hacía complicado. Hasta que un productor americano con el que trabajábamos con Astor me propuso radicarme en Nueva York, me contactó con la Sony de Estados Unidos y medio que no me quedó otra que estar en esta ciudad y encarar el trabajo desde aquí. Se resuelven más fácilmente muchas cosas. Se armó otro juego, con otras perspectivas. Estamos hablando de 1990, que fue cuando iba y venía y era todo muy complicado. Y ya en 1995 hice un CD con Sony Classical a dos pianos con Emanuel Ax que es un pianista clásico. Yo decía “Esta gente está loca”. Y la verdad es que no estaban locos. Hicimos un discazo. Desde entonces seguí haciendo discos y fueron apareciendo trabajos en Europa, en Japón pero no tanto en Argentina… En Sudamérica más que nada actuamos en Brasil, donde la música de Astor siempre fue muy bien recibida.

Héctor del Curto, Pablo Ziegler y Claudio Ragazzi trío, ganadores  del Grammy 2018
Héctor del Curto, Pablo Ziegler y Claudio Ragazzi trío, ganadores  del Grammy 2018

¿Recuerda su primer piano, en donde nació su pasión por el instrumento?
Había un piano en la casa de mi padre, que a su vez había sido la casa de mis abuelos. Y ahí empecé a dar mis primeros pasos y con ese instrumento estudié toda mi vida. Luego cuando me mudé me compré mi primer Steinway, que todavía lo tengo pero es imposible traerlo. En realidad es posible mandarlo a Nueva York, pero correría muchos riesgos y aquí tengo otro Steinway vertical que me sirve para hacer dedos y para componer que es lo que hago 24 horas por día.

¿Qué significa para un pianista ser un artista Steinway?
Tengo el honor de ser un pianista patrocinado por Steinway & Sons, y no solo por sus pianos, sino que desde hace poco Steinway tiene su propio sello discográfico: Steinway Records donde apoyan y publican los discos de algunos de sus pianistas y ahora también se engancharon conmigo. Significa que los número uno te apoyan, simplemente eso; nada más y nada menos.

¿Cuál es la rutina de entrenamiento para un pianista consagrado como usted?
Siempre tengo los ejercicios de Hanon y de Chopin, no me separo de la práctica de la música clásica. Y todos los días me pongo a improvisar, desarrollando diferentes maneras. Pero lo que más me interesa a esta altura de mi vida es componer cosas nuevas. Estoy terminando una rapsodia en plan tanguero que es para bandoneón, piano y orquesta y también estoy haciendo un concierto para esos instrumentos.

¿Cómo se dió su relación con Claudio Ragazzi y Héctor del Curto?
En Nueva York fui conociendo a diversos músicos que estaban haciendo algo alrededor del tango. Y me enganché con estos músicos extraordinarios. Llegué a hacer una audición para elegir a un guitarrista que, a pesar de ser americano se crió en Buenos Aires y había llegado a tocar en el grupo de Rodolfo Mederos, cuando Rodolfo hacía una especie de tango-rock, algo muy interesante: Claudio Ragazzi se llama. Y luego al bandoneonista Héctor del Curto, que ya había estado tocando conmigo en Buenos Aires y él se había ido a tocar con la orquesta Forever Tango. Pasado un tiempo de esa experiencia me pidió volver a tocar juntos y para mi es el único bandoneonista posible en estos lares.

¿Qué otro instrumento sumaría al tango?
Me parece que los instrumentos de viento no se han involucrado demasiado en el género. Hice un CD para un gran saxofonista argentino llamado Julio Botti. Cuando lo conocí en Nueva York le dije que si quería tocar jazz estaba perdido porque acá de cada árbol caen tres saxofonistas, la competencia es tremenda. Entonces le produje un disco con la música de Buenos Aires. Encontró un lenguaje fantástico porque es una especie de bandoneonista pero que toca el saxo.

¿Qué prefiere grabar en estudio o en vivo?
En Buenos Aires fuimos explorando una manera de grabar esta música con Alvaro Villagra en Del Abasto al Pasto. El aprendió muy bien a grabar esta música y además es uno de los mejores ingenieros para grabar rock. Para mi la grabación en vivo tiene un espíritu que de otra forma no se consigue, me parece fundamental para esta música, tocar todos juntos y que la grabación se limite captar esa química. Vi muchos avances tecnológicos en la parte de la grabación. Desde que empecé a frecuentar los estudios y hasta el día de hoy los cambios fueron constantes. Me asombro porque cada día aparece algo nuevo con lo que podés modificar algo de tu música: volúmenes, afinaciones, etc. Eso no quiere decir que estos avances tecnológicos propicien músicas mejores, son dos cosas diferentes. Pero es una herramienta más que antes no existía. Una de mis primeras grabaciones fue en los sesenta, una grabación en un festival llamado Jazz en la carpa. Fue un registro en vivo y eso fue mi primera experiencia de grabación. Pero luego me la pasé grabando como músico sesionista en todos los estudios de la ciudad. Recuerdo especialmente el estudio de CBS en la calle Paraguay, un estudio con una mesa extraordinaria.

¿Cómo es el ambiente neoyorkino para los músicos argentinos que van a radicarse a la ciudad?
Hay pocos músicos argentinos acá, algún guitarrista que toca folklore, ese tipos de cosas. Antes venían más pero ahora por las trabas de Trump quizás desanimen a los músicos a venirse a Estados Unidos. Cuando yo vine era todo más fácil, radicarse, conseguir la visa de trabajo. Hoy es un lío mayúsculo para cualquiera, hasta que este muchacho no afloje…

En 1978 Pablo Ziegler formó parte de lo que sería el último quinteto de Astor Piazzolla
En 1978 Pablo Ziegler formó parte de lo que sería el último quinteto de Astor Piazzolla

¿Cuándo tiene pensado tocar en Argentina?
Es muy gratificante para mi tocar en la Argentina. El año pasado hice dos conciertos en la Usina del Arte y otro en el teatro San Martín de Córdoba con la Sinfónica de la ciudad. Ha cambiado mucho la infraestructura del país a nivel musical. Ya hay buenos instrumentos en muchos teatros de Buenos Aires y también en las provincias. Antes para encontrar un Steinway en buenas condiciones era un suplicio. Ahora hay pianos buenos en muchos lugares así que se facilitan las cosas. En La Ballena Azul del CCK hay muy buenos pianos. Estamos preparando varios conciertos para este año.

A pesar de todos nuestros defectos, el argentino logra sobresalir aun en la adversidad…
Tenemos espíritu de lucha, eso nos fue inoculado. Porque si no tenés espíritu de lucha, con todos los vaivenes que pasamos los argentinos, fuiste. Eso viene desde la cuna. Y cuando nos vamos afuera ese espíritu de lucha permanece a flor de piel. No te creas que afuera las cosas son fáciles pero en un país como Estados Unidos se facilitan un poco, porque hay una cantidad muy grande de personas dispuestas a consumir arte o expresiones musicales. Lo mismo pasa en Europa.

Breyer

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