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Kim Wilson: “Adoro a Hugo Díaz”

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¿Por qué la armónica y por qué el blues? Comencé con el trombón y la guitarra pero dejé de tocarlos porque quise ser jugador de fútbol americano. Cuando tenía 17 y a todos mis amigos les gustaba el blues, empecé con la armónica. Pasaron muchos años en el medio. Creo que la primera armónica con la que empecé a tocar fue una Marine Band, en ese momento eran bastante baratas, creo que costaban 1,25 o 1,75 dólares, algo así. ¿Y por qué el blues? Bueno, hay una pasión en el blues, para mí lo tiene todo. Se precisan ciertas habilidades para tocarlo, a medida que fui creciendo me di cuenta del “alma” de la música, simplemente me atrapó. Hay un montón de estilos musicales que son geniales, pero hay alma y pasión en el blues, especialmente el estilo de Chicago, (el sello) Chess Records, había como una especie de drama en esa música de la que realmente disfruto. Ser un músico habilidoso técnicamente no es realmente necesario para tocar esta música, es realmente acerca de conmover a la gente y eso fue lo que pasó conmigo. Eso fue lo que me atrajo.

Tenés una actividad anual de unos 300 shows anuales. ¿Cómo te preparás para llevar adelante tantas presentaciones? Simplemente debés relajarte y dormir mucho. Realmente no es muy difícil, aunque los viajes son complicados. Lo único difícil de hacer físicamente es cantar, pero es simplemente lo que hago, es mi vida. Siempre hay un pequeño experimento, hay una especie de pequeño desafío. La gente no se da cuenta, no quiero decir que sea algo sencillo, pero es una forma de vida hermosa y llevo casi toda mi vida haciéndolo. Nunca fui una gran estrella de rock, ni nada parecido, hubo momentos en los que fue difícil pagar el alquiler y cosas así, pero no creo que pueda hacerlo de otra manera. Realmente disfruto hacer lo que hago y eso hace que todo sea tolerable, incluso con malas condiciones. Si vos no amás lo que hacés y estás en malas condiciones es horrible, pero tenés que hacerlo de todas maneras por el dinero. Un montón de personas tienen trabajos que no les gusta; gracias a Dios yo puedo hacer lo que me gusta.

¿Qué armónicas usás actualmente? ¿Qué equipamiento utilizás para amplificarlas? Uso Marine Bands, pero customizadas por Joe Filisko, quien las deja muy bien para tocar. Antes de viajar a la Argentina estuve averiguando cuál era el voltaje de aquí para conectar una vieja unidad de eco, de finales de los ‘50,británica, que se puede cambiar de 110 a 220. Todavía tengo el amplificador que tenía antes de arrancar los Thunderbirds, con el que todavía toco hoy en día. Es un viejo Bassman ‘59 pero está cubierto con una cortina roja de baño. Así es como vino, así es como lo compré. Fui a comprar amplificadores con el gran guitarrista de blues Luther Tucker, era un lugar en Oakland, donde había probablemente 25 Bassman ‘59 y ninguno costaba más de 200 dólares y los probé a todos y ese era el que sonaba mejor. No es el más prestigioso, pero sin duda tiene una gran personalidad. Y ahora suena mejor que nunca. Y a Billy (Flynn) le gustan Bassman, Deluxe, Reverbs, bueno, puedo tocar a través de un montón de cosas. En cuanto los micrófonos suelo usar Astatic. A veces pruebo con otros, pero generalmente es un Astatic de cerámica o cristal directo de fábrica. Siempre llevo unos cuantos micrófonos conmigo.

Además de tocar la armónica, cantás. ¿Trabajás tu voz y tu garganta de algún modo en especial antes de los shows? Tenés una actividad anual de unos 300 shows?No trabajo precisamente en mi respiración, pero sí caliento mis cuerdas vocales antes del show. Me gusta meterme en la ducha antes de salir, con el vapor caliente, hago un par de ejercicios y eso me sirve para calentar. Eso es básicamente todo. Puede que toque un poco de armónica durante el día, pero no es necesariamente una forma de calentamiento o ejercicio, es más bien para sentir el feeling del instrumento.

¿Alguna sensación especial de tocar en la Argentina? Fue muy emocionante, escuché un montón de cosas buenísimas acá, espero que a la gente le haya gustado. Organizo los shows sin nada pensado especialmente. Por lo general, antes de la canción doy alguna instrucción, como cuán tradicional quiero ser, o si quiero hacer algo tipo B.B. King en Si bemol... O tener un walking bass, o lo que sea, pero generalmente no tengo demasiadas demandas de los músicos con los que toco, simplemente veo que sucede. Argentina me encanta por un montón de razones. Una de las cosas hermosas acerca de tocar en países hispánicos es que ustedes tienen músicos con un montón de tradición, se puede generalizar sobre ustedes de forma muy positiva. Se sabe que la nueva audiencia del blues son los hispanos. Siempre amaron el blues. Yo crecí tocando con tres hermanos de apellido Silva. Rick Estrin, el armoniquista de los Nightcats me mostró material de Hugo Díaz, un tipo que toca cosas realmente salvajes. Puede tocar cualquier cosa, tengo 23 canciones de él en mi computadora, es increíble, lo adoro.

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