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Mario Breuer, sobre Parte de la religión

Mario Breuer

Hace 33 años atrás salía a la luz Parte de la Religión, el cuarto trabajo discográfico en solitario de Charly García, material producido por el propio García y el legendario productor e ingeniero Joe Blaney, famoso por su trabajo junto a The Ramones, The Clash y Prince, que también grabaría, entre otros discos, Alta Suciedad, de Andrés Calamaro.

Grabado en Estudios Panda (Buenos Aires), Sigla (Río de Janeiro), Chung King House of Metal (Nueva York) y Electric Lady (Nueva York) en 1987, Parte de la Religión contó con un personal de lujo integrado por el propio García (teclados, guitarras, bajo, voces y efectos), Fabiana Cantilo (coros), Fernando Samalea (batería y programación de batería electrónica), Chacal (percusión) y Daniel Melingo: saxo. Como invitados estuvieron David Lebón, Cheryl Poirier, Os Paralamas do Sucesso y Paula Toller.

Insam

Los ingenieros de sonido fueron Joe Blaney y Mario Breuer. Breuer, le comentó a REC OR Play (en la edición número 36 de la revista, publicada en mayo de 2008), todos los detalles de la grabación. Su relato salió publicado años antes de la edición de Rec & Roll, el libro que el destacado ingeniero editó en 2017.

Veamos qué le decía Breuer a REC Or Play en 2008:

 

Qué discazo:

Parte de la religión 

Mario Breuer, ingeniero

"Mi primer trabajo formal con Charly como ingeniero fue un disco maxi que se llamó Terapia intensiva en el año 84. Ya había trabajado con él haciendo el monitoreo de la gira Yendo de la cama al Living y algunos de los shows de “Clics modernos.

Luego hicimos tres discos para otros artistas, él cómo productor y yo como ingeniero. Éramos un team de producción que se llamaba Colmillo & Tobillo. Hicimos el disco de Celeste y la Generación. [1985, de Celeste Carballo], Lluvia de gallinas [1984], de Sueter, Detectives [1985] de Fabi Cantilo.

Con Charly siempre decíamos ‘el demo es el disco y el disco es el demo‘. Es decir que arrancaban los temas como demos y se iban convirtiendo en un disco. En Parte de la religión estuvimos diez días en Panda, luego nos fuimos unos cuatro días a Río de Janeiro y después a New York. Mucho de lo que hicimos en Buenos Aires fueron cosas definitivas: teclados, guitarras, etcétera. Las baterías las iba a grabar Fernando Samalea en Nueva York, por eso en Buenos Aires se habían usado unas referencias que sacamos de la E-mu SP12 de Emulator. Sacamos unos sonidos de un diskette (cuyo rótulo, creo era ‘Holiday on ice’) de la SP12 que, no se por qué, estaban totalmente cambiados cuando llegamos a New York. Y Joe Blaney se enamoró de esos sonidos. El tema es que esas baterías, que eran de referencia, tomaron tanta importancia en el proceso que finalmente muchas quedaron en el disco. Yo creo que Parte... podría haber quedado completamente con esas baterías, pero Samalea había viajado con nosotros y su pago por su participación en el disco (él además había programado todas esas baterías de referencia) iba a ser una batería Yamaha Recording que teníamos que comprar en Nueva York. Fernando estaba en New York, le habíamos comprado la batería... ¡entonces que toque!”.

Mario Breuer y Fernando Samalea

Mario Breuer y Fernando Samalea
 

En Brasil grabamos con Paralamas en el tema de las hormigas [‘Rap de las hormigas’]. Ellos recién entran en la coda del tema. La batería del batero de Paralamas es exquisita y está grabada con un solo micrófono. Toda la banda en 4 canales. Esos cuatro días en Río dieron fueron más que nada para recuperarnos del laburo en Buenos Aires. Estábamos en la casa de Zoca, íbamos a la playa, comíamos bien. Y de ahí a Nueva York. Samalea nos estaba esperando en el aeropuerto.

Mario Breuer, Zoca y Charly García

Zoca (recostada), Mario Breuer y Charly García, en Brasil.


Charly era génesis in situ, después le vino el viaje de la conceptualidad, desde La hija de la lagrima. Él siempre tuvo un concepto pero este estaba dictado por su ánimo y sus composiciones unidas a esos estados. El concepto estaba establecido por sus sentimientos, su estado anímico. Y la verdad es que Parte de la religión fue unas de las mejores épocas de Charly. Es un disco atravesado por el incendio de su casa [en 1985 a Charly se le incendió la casa mientras tocaba en la TV con Luis Alberto Spinetta] y la muerte de su hermano. Pero Charly hizo una suerte de tratamiento con el que le fue muy bien. De hecho nosotros empezamos a grabar con él en muy buenas condiciones.

García quería las voces brillantes y cantaba sentado sobre el piano, pegado al vidrio de la ventana de Panda y con un AKG C 451 que en ese momento era el micrófono más brillante que había. Pero la verdad es que los vidrios gruesos no son tan brillantes, son más bien opacos, era más brillante cantar contra la pared.

Trabajábamos juntos en el estudio, teníamos un idioma mutuo que simplificaba todo. Yo ya había perdido el miedo de decirle ‘no, hacélo de vuelta que estuvo medio feo’ y eso él lo apreciaba mucho. Porque no hay mucha gente que le diga a Charly que lo que hizo no está bien.

Charly se apoyaba mucho en Joe Blaney porque Joe tiene una comprensión total y absoluta de la música de su música. Joe le presentaba una mezcla y Charly decía "Sì!". Pedía bajar  un poco la voz y subir alguna otra cosa, pero nada más. Joe es un tipo con un criterio de sonido muy análogo, dulce, dinámico y es un gran ingeniero de mezclas. Tiene una clara compresión del rock y del rock que hace Charly, sabe de qué se trata, interpreta muy bien la música y la mezcla magistralmente. Por eso siempre se iba con Joe.

Creo que Parte de la religión es el último disco que hizo Charly en un estado de orden y siguiendo un determinado modus operandi. Para mí no hay mejores ni peores discos de Charly García. Pero Parte...me parece un disco tremendo y lo disfruté mucho porque compartí el proceso  creativo con él. No me decía qué sonido sacar sino que él tiraba una onda y yo diseñaba los sonidos de cada instrumento a mi criterio”. Recorplay 36/ Mayo 2008.

Insam

 

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