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Willy Iturri: "Charly es un capo, un genio"

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Entrevista: Luis Mojoli

En el marco del cumpleaños número 70 de Charly García, Willy Iturri, baterista, ex integrante de G.I.T y quien fuera convocado por García para grabar y formar parte de las presentaciones en vivo de los discos Yendo de la cama al living, Clics modernos y Piano bar, le contó a REC OR Play algunas anécdotas y recuerdos junto al bigote bicolor.

Iturri, hoy residiendo en Chile, hizo giras por América Latina junto a G.I.T y además grabó discos con León Gieco, Raúl Porchetto, Andrés Calamaro, Gustavo Santaolalla y Mercedes Sosa, entre otros. En 2017 fue declarado Personalidad Destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el ámbito de la Cultura.

Insam


En la actualidad Willy Iturri está radicado en Chile y sigue tocando con sus músicos por Latinoamérica con un show donde presenta temas nuevos y los reconocidos de toda su carrera.

¿Qué recuerdos tenés de tu primer encuentro con Charly?
En esa época estábamos con el mismo representante, Daniel Grinbank y hacíamos giras juntos: él con Serú Girán y yo con Raúl Porchetto. Ahí empezamos a vernos y a hacernos amigos. Ese fue el primer encuentro. Luego, el productor de La Falda Rock nos invitó a Charly y a mí a quedarnos una semana en La Falda. Salíamos a caminar con él y en un determinado momento me dijo: “Vos y yo tenemos que hacer un disco juntos”. Estábamos cada uno con sus proyectos, hasta que un día Charly me llama por teléfono, luego de la separación de Serú Girán, y me dice: “Nos vemos hoy a la noche en el estudio Panda”. Sorprendido, le dije que sí y fui para el estudio. Llegué y empezamos a grabar Yendo de la cama al living. Dentro de ese álbum hay como dos grupos: uno en el que León Gieco canta “Yo no quiero volverme tan loco”. Y el otro grupo, grabando en ION, con Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznar, Charly y yo, haciendo “Peluca Telefónica”. Nos juntamos a la medianoche, comimos algo y se hicieron las dos de la mañana. En un momento Amílcar Gilabert, el técnico de grabación, nos dice: “Chicos, son las dos de la mañana y todavía no hicimos nada”. Así que rápidamente tomamos los instrumentos, contamos cuatro e hicimos una improvisación muy buena. Estamos hablando de músicos de primera, así que todo fue muy fresco. Para tocar “No bombardeen Buenos Aires” en Ferro tuvimos que escuchar el disco con Pedro Aznar, porque no nos acordábamos mucho qué habíamos grabado. La verdad es que fue un álbum impresionante.

¿Cuál fue tu primer concierto con Charly?
Dentro del disco, estaba el tema “No bombardeen Buenos Aires” que hablaba de las Malvinas y a Charly se le ocurrió tocarlo en Ferro. Ese fue mi primer recital. Había una producción impresionante, efectos especiales y más. Fue la presentación inicial de la gira y contó con una formación integrada por Gustavo Bazterrica (guitarra), Cachorro López (bajo), Andrés Calamaro (teclados), Charly y yo. Tuvimos muchos invitados: Pedro Aznar, León Gieco, Luis Alberto Spinetta, Nito Mestre y otros.

¿Qué destacarías de él como músico?
Ante todo, es un compositor increíble. Venía de una escuela de piano clásico. Nos terminamos encontrando en el estudio, cuando me pasó los temas. Ahí me fui dando cuenta de que todo ya tenía una forma. Y lo entendí bien, porque yo también venía de una escuela clásica: me recibí de percusionista en la antigua Escuela de Música de Buenos Aires. Con Charly nos entendíamos a la perfección, tenía todo claro con respecto a cómo quería que sonaran las canciones. Pero también poseía la humildad de los genios, aceptaba ideas mías, era abierto. Recuerdo que le impresionaba cómo yo dejaba silencios en algunas partes. Íbamos al control y le explicaba por qué. Me gusta ese concepto de venir tocando y parar de tocar, o parar el bombo, dejar un silencio. La música se constituye también de silencios y hay que respetarlos. Yo le decía a Charly: “Mirá, fíjate cómo este tema cae en un abismo y sigue”. A él le encantaba, comprendía lo que le quería agregar a su música. El tipo es un capo, un genio. ¿Qué más puedo decir?

¿Algo más para agregar?
Para mí fue un placer muy grande haber participado de los discos que grabé y las giras que hice junto a Charly García. Era increíble cómo sonaba todo, me sentí muy metido y muy partícipe de su música, que es y sigue siendo fenomenal. Nuestra unión y amistad es tan fuerte que, en el marco de los últimos 8 shows del Luna Park, más precisamente en el último, nos abrazamos y nos pusimos a llorar sabiendo que era el concierto final. Fue un honor haber tocado con Charly.

Insam

 

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