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Bocón Frascino. Black decía: “Ayer me levanté un tajo” y Luís se reía.

Bocón Frascino

Bocón Frascino bajista en sus inicios tocó con todos los pioneros del rock local. Pajarito Zaguri, Pappo y con Spinetta en Pescado Rabioso. Es coautor junto a Luis Alberto de dos canciones consideradas entre las 100 mejores del rock argentino Me gusta ese tajo y El Monstruo de la laguna. Acá con ustedes el gran Bocón Frascino. 

Por Luis Mojoli. 

¿Por qué fue tan importante el rock como movimiento cultural y musical?
Me parece que lo que generó el rock que se hizo al principio era distinto a lo que se hace ahora. Actualmente el mercado se vive de otra manera. El rock al entrar en el sistema perdió la visceralidad que tenía al principio: esa rebelión y el hecho de no aceptar cómo venían a decirte que tenías que vivir. El rockero era un tipo que no quería vivir respondiendo a mandatos sociales, quería realizar su propia experiencia. Más tarde, a medida que fue entrando en el mercado y en el sistema, se expandió pero dejó de ser lo que era. No cambió la música, cambió el espíritu.
Lo que plantea uno es un poco una cuestión que hoy en día no tiene relevancia, porque no se puede volver a lo que era el principio, se ve como algo ya pasado. Yo sigo con esa ideología, soy así y me parece que es lo que me gusta seguir haciendo. 

¿Es otra la búsqueda que se hace hoy en relación a esos años?
Sí, los jóvenes de hoy no tienen interés. Estamos hablando de algo que ya pasó.

Bueno, pero te podes ir aggiornando musicalmente...
A mí me parece que lo nuevo no es el motivo de lo que movía todo en el pasado. Ahora se sigue investigando en base a lo que ya se hizo. Se pueden hacer cosas con ese criterio, con esa música, pero en un estilo ya pasado. Lo nuevo en general no ha superado lo que nosotros hicimos. Ni siquiera se pone a la altura.

¿Qué opinás de la música de los 80?
Vino después. Veo que hay cosas buenas.

¿Como ves a los 80, con relación a los años 70 y los 60?
Ahí ya viene todo más light, se buscan cosas que se van adaptando al sistema. El centro fuerte de todo estuvo en los 70. En esa época muchos guitarristas ya definieron un estilo y un idioma de guitarra que era el que había que hablar.

Vayamos a tus inicios. Tocaste con Pajarito Zaguri y con Moris. ¿Qué recuerdos tenés de aquella época?
Lo que hacía Pájaro era muy simple, pero fue muy importante. Era un personaje del under. Siempre muy directo. Cuando tenía que decir las cosas, te las decía. Sabía cómo expresarlas.
Musicalmente se dedicó a enseñarle a la gente de Argentina lo que era el blues. Pajarito  Zaguri fue uno de los pioneros de acá en tocar ese estilo. Merece todo el respeto. A veces algunos músicos son más conocidos y quizás Pajarito no tuvo la trascendencia que sí tuvieron otros músicos.

Contame un poco acerca de tu experiencia con Moris.
Lo respeto mucho. Él, junto con Pajarito Zaguri, fueron los primeros que hicieron canciones de protesta. Mis letras venían con esa onda. Ensayábamos en una casa por Vicente López. Estamos hablando del principio, antes de que yo conociera a Pappo. Discutían mucho en ideas, no es que se peleaban. Después realizamos una serie de actuaciones pero bajo el nombre de Pajarito Zaguri. Moris estaba, pero el nombre de la banda era el de Pajarito. No hay registros auditivos de ello. Pájaro era jodido al principio. Lo mismo que Pappo.

¿Cómo fue que conociste a Pappo?
Pappo estaba buscando un bajista y Pajarito me recomendó que lo vaya a ver. Fui a La Giralda con Tito La Rosa. Ahí lo conocí y él estaba con la idea de formar un grupo. Se había ido de la primera formación de Los Abuelos de La Nada y quería formar un banda al estilo de música negra. A Tito le gustaba mucho la música negra y Pappo estaba de acuerdo con muchas ideas de él. Tito iba a cantar y tenía temas propios. No era algo tan pesado como lo que hizo Pappo después.

¿Con Pajarito Zaguri tocabas la guitarra u otro instrumento?
No, tocaba el bajo y con Pappo también. Era algo más preparado.

Bocón Frascino

¿Cómo fue la génesis de Engranaje?
Fue importante. Yo soy del oeste, y curtía mucho todo lo referente a esa zona. Después empezamos a venir al centro, porque la movida del centro era muy fuerte. El primer contacto con Pajaro fue tener línea con lo que pasaba por acá. Con Pappo ya estábamos conectados, porque el iba a La Cueva de Billy Bond. Cuando vine acá, ya había un ambiente formado: toda la historia que cuentan de Javier Martínez, de Manal; todo eso nosotros lo estábamos haciendo en el oeste.

Tocabas el bajo y la guitarra…
En esa época tocaba el bajo porque no había muchos bajistas que tocaran rock. Eran muy pocos. Había aprendido a manejarme con los conocimientos que tenía de guitarra. Luego conocí a Black Amaya y ahí él me enganchó  para tocar con Spinetta en Pescado Rabioso.

Sos coautor junto a Luis Alberto Spinetta de renombradas canciones.
Sí, “Algo flota en la laguna”, “Me gusta ese tajo”, “Mi espíritu se fue” y “Dulce 3 Nocturno”. “Dulce 3 Nocturno” y “Me gusta ese tajo”, son de Spinetta, Amaya y Frascino; “Algo flota en la laguna” y “Mi espíritu se fue”, son de Spinetta y Frascino.

¿Cómo se dio el origen de “Me gusta ese tajo”?
Lo hicimos en una casa quinta en la época en la que también se compuso “Dulce 3 Nocturno”. Jorge Pistocchi (N de R: periodista, director de Expreso Imaginario, Mordisco, Zaff! Y Pan Caliente, entre otras publicaciones) nos había alquilado una casa en donde podíamos estar. Fuimos a vivir y a ensayar ahí, antes de presentarnos como grupo. En ese entonces, para que las bandas se conozcan mejor y suenen mejor, se estilaba vivir juntos. Llevamos los equipos y los instrumentos y nos fuimos a componer los temas. Luis tenía algo hecho, pero cuando vio cómo sonaba este trío quiso gestar algo nuevo, porque se dio cuenta que era algo distinto. Su forma de composición era también con “forma de letra”. Cambió el idioma y el lenguaje de la letra. Pescado Rabioso era muy distinto a Almendra; él estaba buscando algo diferente y lo encontró. Por este motivo cambió su forma de componer.

¿Cuáles eran las bandas que escuchaban en ese momento?
Deep Purple, Led Zeppelin, Jethro Tull; eso era lo que impactaba. Nos gustaba mucho el rock pesado. Fijate que Luis en Pescado empieza a riffear. En Almendra no era así, la composición no estaba hecha en base a los riffs. La base de Pescado Rabioso era de riffs, al estilo de Led Zeppelin. El Flaco cambió y lo mismo hizo con su lenguaje. En la época de Pescado, los temas que se grabaron tenían una lírica muy fuerte. Mirá el caso de “La fiebre paranoica”, por ejemplo.

¿De quién fue la idea de la letra de “Me gusta ese tajo”?
De Black Amaya. Black decía “Ayer me levanté un tajo” y Luís se reía. Un día estaba tocando la guitarra con esos tres tonos y salió ese rock. Black me mostraba un par de cosas, yo las tocaba y quizás le añadía algo. Estábamos en eso cuando vino Luis y se copó con hacer “Me gusta ese tajo”.

¿Cambiaste muchas veces de instrumento desde aquella época que tocaste con Pajarito, pasando por Engranaje a Pescado Rabioso. ¿Qué tipo de modelos y marcas de guitarras y bajos utilizaste?
Yo empecé con una guitarra que era japonesa, imaginate que al principio no había Fender ni otras guitarras importadas. Después me compré un equipo que era una imitación de Fender, se llamaba Fenders, con S. Lo fabricaban acá con parlantes de 10’. Era a transitores, buen equipo. Después dimos con los Robertone, que eran valvulares. Medios duros. Cuando después tocabas con Un Marshall o Fender, te dabas cuenta que los Robertone eran duros de levantar.
Más tarde, conseguí mi primera guitarra buena. Se trataba de una Repiso, que también se fabricaba acá.

¿Recordás ese momento en el cual accediste por primera vez a una Fender?
Sí. Paralemente a eso te cuento que tuve que trabajar en una época. No gané plata con la música. Es más, nunca pude vivir de la música. Tengo 50 años en ella, no me fue muy bien en ese sentido. Soy bastante culpable por ello. En un determinado momento tuve que trabajar para mantenerme. Luego me jubilaron por invalidez, porque me enfermé de los nervios. Me hacía mal laburar y yo tenía un carácter jodido. Me metieron en una jaula, en un manicomio. Apenás llegué lo primero que pensé fue en cómo hacer para escaparme de ahí. Estaban todos locos. Vos sentís que estás consciente y es feo porque están todos locos y te das cuenta que podés llegar a caer en eso. Si te escapabas y te agarraban era peor, porque te metían en un lugar destinado exclusivamente a esquizofrénicos. Ahí sí te volvías loco.
Estuve dos veces internado y también con dos tratamientos ambulatorios. Te puedo asegurar que es feo estar ahí. A lo que voy es que con la plata que cobré por la jubilación por invalidez me compré una Fender y un equipo. Fue hace como 20 años. Ahí cobré alguna pensión y empecé a vivir con eso. De la música sólo cobro algunos derechos como autor e intérprete.

Bocón Frascino

¿Por qué te decidiste a ser músico?
Desde chico estaba atráido por la música. Mi abuelo tocaba en la orquesta Típica. Mi viejo era un obrero al cual le gustaba mucho el tango: seguía mucho a Pugliese. Era una cuestión de familia.

Tocaste en Desatormentándonos, el disco debut de Pescado Rabioso. Contame alguna anécdota de la época.
El álbum lo grabamos en los estudios TNT (N de R: En realidad la ficha técnica menciona que el álbum fue registado en Phonalex Estudios. A Bocón quizás se le escapa el dato en la entrevista) en la forma como se grababa antes, es decir en cuatro canales. Nos mirábamos y tocábamos en vivo. Había unos paneles largos, el estudio era muy grande.
Lo que tenían las grabaciones de antes es que no había tanta técnica o avance pero había mucho más cuerpo. El sonido era analógico.

¿Creés que se han perdido mucho los armónicos hoy en día?
Cuando se va muy elevada la parte técnica y se empieza a trabajar con máquinas, no va. A mí me gusta el músico virtuoso, el que toca. Yo sigo investigando a Cream, las cosas que hacían en vivo. Ellos y Hendrix hacían improvisaciones tremendas. Era muy interesante. A medida que vuelvo a escuchar a esos artistas encuentro cosas nuevas. ¡Hendrix era tremendo! Y tocaba mucho tiempo.

 

¿En Engranaje qué bajo tenías?
No recuerdo, pero en Pescado Rabioso me había prestado un bajo Emilio Del Guercio. Se trataba de un Repiso, con micrófonos Hofner. Grabé con eso y con un Marshall de guitarra. Por eso el sonido de bajo suena más bien contundente.

¿Cuál es el show que más recordás de la época de Pescado Rabioso?
Recuerdo cuando tocamos en Casapueblo, en Uruguay. Fuimos a hacer shows en un mismo lugar para probar el trío antes de presentarnos acá en Buenos Aires. Salió ese trabajo y realizamos una serie de conciertos en Punta del Este. Luego de los primeros conciertos, el manager se quedó con la plata así que nos quedamos sin un mango y no pudimos volver. Tuvimos que buscar trabajo en los boliches de ahí para comer. De golpe, apareció el sobrino de Carlos Páez Vilaró, el dueño de Casapueblo. Él nos ofreció realizar un show en un festival de bandas; había una pileta de natación impresionante. Ahí nos dieron la plata para poder pagarnos un pasaje y volvernos; nuestra situación era desesperante. Ese concierto no me lo olvido más, estábamos casi ahogándonos. Gracias a eso nos pagaron los pasajes y pudimos volver.

¡Los salvó la música!
Sí, totalmente. Tocamos en ese lugar alucinante, ante muchísima gente y en un ambiente natural increíble.

Fuiste muy ovacionado en el mítico concierto de Vélez junto a Spinetta y las Bandas Eternas, ocurrido en 2009…
Fue un privilegio haber estado ahí, un verdadero honor. Después de muchos años pude volver a tocar frente al público de Pescado. Toqué “Me gusta ese tajo”, pero como guitarrista. Además volví a ver a Pomo Lorenzo, a Cutaia, gente que no lo veía desde hace más de veinte años. Fue un sueño.

En las dos bandas principales en las que tocaste fuiste bajista, ¿cierto?
Pará, me había olvidado (piensa). En “Me gusta ese tajo” toco el bajo, la guitarra de base y la primera guitarra. Primero grabé el bajo y después las guitarras.

¿Cuál es el instrumento con el cual te sentís más cómodo?
Con la guitarra, indudablemente. Soy guitarrista. Yo toqué el bajo porque faltaban bajistas y me llamaban. De hecho, a Black Amaya le gustaban las bases que yo hacía. Pero después me cansé, yo quería tocar la viola. Ya había tocado con Pajarito. Aparte los guitarristas estaban avanzando mucho en esa época. Habíamos empezado a ensayar con Pappo, Black y yo. Me fui y luego lo engancharon a David Lebón.

¿Qué estás haciendo actualmente?
Hacemos todos temas nuestros y algunas versiones de canciones de Pescado que tengo en coautoría con Spinetta y Black Amaya. Hacemos un rock elaborado; parte de los tres tonos del blues que conocemos, pero sobre esa base nos abrimos, sin caer en lo sinfónico. Nos mantenemos con lo que vamos sacando con los shows. Es jodido manejarse así, pero es lo que queremos porque nos da libertad para decidir. Hacer rock para mí siempre fue díficil y hoy en día también. Mantener una banda es algo complejo. Tenemos un público que nos sigue, pero es bastante reducido. Nosotros seguimos trabajando para la cultura. Me interesa que haya buen nivel cultural y que a la gente no la engañen. Lo que están pasando ahora es una porquería. A mí me gustan hacer buenas cosas porque la gente se lo merece.

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