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Omar Gongora: Hipnótico groove mexicano

Hipnótico groove mexicano

Luego de cerrar el 2018 con shows en Chicago, Minneapolis y Dallas, el baterista de Kinky dialogó en profundidad con Rec Or Play. Desde su casa en Monterrey, el motor de la banda regiomontana realizó un balance del año, habló sobre los planes para 2019, su set híbrido, el tipo de parches que utiliza y más detalles.  Además repasó veinte años de exitosa carrera junto al grupo.

Nota: Hernán Osuna

Omar Gongora lleva 20 años de trayectoria con Kinky, giras por todo el mundo, 7 discos editados -entre ellos un MTV Unplugged- el abanico cultural de Gongora y su banda es amplio.

Habiendo surgido en Monterrey, e impulsado por el movimiento Avanzada Regia –del cual también emergieron bandas como Control Machete o Plastilina Mosh- Kinky se nutrió de  diferentes géneros como rock, dance, samba, electrónica, funk y techno, combinando letras en español e inglés. Por eso el toque de su baterista requiere amplitud y una necesidad de adaptarse a cada contexto musical. Desde los ritmos electrónicos de “Adonde van los muertos”, al beat en clave dance funk de “Te vas” (incluído en su último disco Nada Vale Más Que Tú), pasando por los patrones percusivos de congas de “Más”, que suenan en medio de una verdadera fiesta disco, Gongora conjuga su arte con total profesionalismo y naturalidad, siempre al servicio de la canción. Todo ello a través de un set híbrido compuesto por elementos acústicos, electrónicos e instrumentos de percusión. Y por si fuera poco, salvo excepciones como el MTV Unplugged u otros shows, Omar toca parado. Original, ¿no?

Tras un 2018 que tuvo a la banda regiomontana con el estreno de algunos de sus últimos clips, que ya cosechan cientos de miles de reproducciones en YouTube y un cierre a puro festejo en USA, con shows en Chicago, Minneapolis y Dallas, el grupo integrado por Gil Cerezo (voz), Pliego Villa (bajo), Ulises Lozano (teclados, sintetizadores), Carlos Cháirez (guitarra) y su talentoso baterista, se toma unos días de descanso.

Por eso, desde la tranquilidad de su casa en Monterrey y con total predisposición, el motor de Kinky dialogó con Rec Or Play y realizó un balance del 2018; habló sobre los planes de la agrupación para este año, brindó datos sobre el set que utiliza, narró algunos detalles sobre su vida personal; las rutinas de práctica antes de los conciertos y un repaso por veinte años de carrera, entre otras cosas. Con ustedes Omar Gongora, el motor de Kinky.

Cerraron el 2018 con un gran número de conciertos, los videos de sus singles tienen cientos de miles de reproducciones en You Tube, tocaron en Chicago,Dallas y Minneapolis para fin de año. ¿Qué balance hacés de toda esta experiencia?
Sí, culminamos el año con bastantes conciertos y un montón de cosas. Aflojó un poco a mitad de año, porque fueron como dos etapas: la primera fue de cuatro meses, después hicimos un break de dos meses y luego seguimos. Estamos en la parte final de Nada Vale Más que Tú, muy contentos con el resultado. Realizamos una serie de conciertos de fin de año. El 27 de diciembre tocamos en Chicago, el 29 en Minneapolis (Minnesota). Ahí hacía 20 grados bajo cero, un frío espeluznante, imaginate. Y luego el 31 culminamos el año en Dallas, estuvo padrísimo. Durante mucho tiempo hemos cerrado los años tocando y esa es una de nuestras cosas favoritas, culminarlo como se debe. Bah, como se quiere. Qué mejor que trabajando, haciendo lo que más te gusta y en tu fiesta personal, ¿no? Estamos muy satisfechos con lo vivido en 2018.

Ya pasó más de un año de la edición de Nada Vale Más Que Tú, un disco que retoma el sonido bailable que caracteriza a Kinky, luego de la experiencia del MTV Unplugged en 2014. Contame dónde lo grabaron y qué le aportó Tony Hoffer (Beck, Depeche Mode, The Kooks, The Fratellis, etcétera) a la mezcla.
Sí, ya pasó más de un año desde que sacamos el disco. El álbum fue grabado en Los Angeles y fue grabado por Ulises, Gil y Carlos. Yo participé poco en el disco, no me involucré tanto. Pasó todo muy rápido. Tony Hoffer más que nada se involucró en la mezcla.  La relación con él fue a distancia: se le enviaban los tracks, los mezclaba y nos devolvía las cosas. Es un güey que la tiene muy clara en cuanto al sonido y cuando te manda la mezcla de regreso está todo donde debe estar.

El material tiene invitados como Mariel Mariel, Jarina de Marco, Adrián Dárgelos y el rapero MLKMN. ¿Estas colaboraciones fueron pensadas con antelación o los posibles artistas invitados fueron surgiendo a medida que realizaban la preproducción?
No, las colaboraciones van surgiendo en el momento. Estás haciendo música, una canción, y de pronto pensás la colaboración como un instrumento. Nos pasó, por ejemplo, que de repente escuchamos la canción en la que luego participó Adrián Dárgelos de Babasónicos y pensamos: “¡Esta estaría chingona para que la cante Adrián!”. Así que las cosas se dieron de ese modo. En realidad siempre va saliendo todo en el momento. Es lo que más nos funciona.

¿Qué planes tiene Kinky para el 2019?
Desde el año pasado estamos haciendo unas canciones que están trabajando Carlos y Ulises en Los Angeles. Te cuento esto: ahora Carlos y Ulises viven en Los Angeles, Gil vive en el Distrito Federal desde hace un par de años y Pliego, el bajista, vive en Monterrey al igual que yo. Así es que la banda se repartió por varios lugares. En este momento los que están haciendo música son Carlos y Ulises. Hace poco estuve en Los Angeles grabando y trabajando con unos productores, Alex & Alex, que trabajan muy bien. Estamos pensando ya no tanto en hacer un disco completo, sino en grabar un EP de cuatro o cinco canciones. Se nos va muy rápido el tiempo y tardamos mucho en hacer un disco. La gente hoy por hoy está acostumbrada a escuchar la música de otra manera.

Hipnótico groove mexicano

Hablemos sobre tu vida cuando no estás en la carretera. Por redes sociales se te ve seguido en California y sé que practicás yoga. Como habitualmente tocás parado, me imagino que el yoga te ayuda para evitar contracturas y prevenir lesiones, armonizando tu cuerpo y mente.
Hace tres años que me mudé a Monterrey, pero voy mucho a California. Allá tengo motos y un lugar donde quedarme y desconectarme de todo, pero mi centro es Monterrey. Estoy totalmente de acuerdo respecto de lo que decís del yoga. Aquí también atiendo algunas cuestiones personales.
 Practico yoga hace doce o trece años y la verdad es que ha cambiado mi vida. Cada vez mejoro más. Cuando estoy de gira encuentro un centro en la ciudad a la que voy y practico ahí. Y si no, lo hago solo en mi casa. Sé varias series y con todos estos años de práctica ya se me hace mucho más fácil. Me ayuda mucho, porque soy obsesivo con muchas cosas y el yoga me relaja bastante en ese sentido. También me hace muy bien para la espalda. Si no practico, me vuelvo un anciano.

Tu set es un híbrido de batería acústica, electrónica y percusión. Además de DW, ¿qué marcas estás utilizando actualmente?
Sí, mi set es raro y se me ocurrió montarlo así cuando comenzamos el grupo hace veinte años. Primero empezamos como un grupo muy electrónico y luego entré yo a la banda y sumé percusión y batería y la verdad es que sonó mejor todo. Un día soñé este set híbrido. Pasó el tiempo y empecé a tocar así y con respecto a los festivales en Seattle, California y otros sitios fui conociendo a la gente de las distintas marcas. En realidad es como que se fueron acercando ellos a mí.
 En el caso de DW vino Cecilia Noél una cantante de salsa, quien está casada con Colin Hay, el vocalista de Men At Work. Fueron a un show y me vieron tocar. Al parecer ella anteriormente estaba casada con el baterista de Chicago, uno de los primeros artistas de DW. Ella le comentó a uno de los dueños de DW, de la familia Lombardi, y mandaron a una persona a verme a un show en el Universal Amphiteater. Tocábamos con Kinky y además estaban Ozomatli, Norah Jones, Beck y muchos artistas más. Luego de nuestro concierto, el chavo este se acercó a mí y me dijo: “Lo que haces es único, soy de DW y de Gon Bops, la línea de percusión”. Así que me invitó a la compañía con John Good, el otro dueño; ahí lo conocí y básicamente me dijo “Pues, agarrá lo que quieras”. Como en una juguetería. Armé todo mi set y así se dio.
 En otro festival se acercó la gente de Evans y me dieron su patrocinio junto con el de Pro Mark. En alguna ocasión hablando en Los Angeles con Charly Alberti, él me preguntó si alguna marca de platillos me sponsoreaba y le dije que no. Charly habló con Kirsten, la Artist Relations de Zildjian de la Costa Oeste, la conocí y gracias a él me patrocina Zildjian. La verdad es que es un tipazo, se portó muy bien conmigo. Y luego vino el endorsement de Shure.

Hace 16 años que venís trabajando con Drum Workshop ¿Qué es lo que más te gusta de estas baterías?
Es una marca genial. Una cosa muy importante cuando tienes una relación con una marca es el trato personal con el Artist Relations. Muchas veces no haces clic con esa persona y ahí empiezan los problemas. Es un intercambio, no se trata de que te den cosas, tú también tienes que dar. Por algo están contigo, porque les importa tenerte y lo que aportas.
Conocí a Scott Donell, el Director de Artist Relations, que me hice super compa de él; es un tipazo. Después hicimos unas cosas con Alex Acuña juntos. Y también con Steve Vega, que es también de Artist Relations. Todo el tiempo me están ayudando. Alrededor de una batería al año es lo que me llevo. 
Hoy en día con todo el rollo de las redes hay mucho bullshit, pero al final del día si te dedicas a esto profesionalmente es un intercambio, tenés que ser parte. Veo muchos chavos ahora que piensan demasiado en la importancia de que los patrocine alguien, es como algo muy de ahora. Yo la verdad es que estoy muy a gusto con esta compañía. En algún momento también con Zildjian, de pronto se retrasó la llegada mis platillos a un lugar y Kirsten me mandó rápidamente un set completo a Chicago. Esas son las cosas que valoras. Obviamente yo difundo cosas de ellos, porque son grandes personas.

¿Qué tipo de parches utilizás?
Como te decía, uso Evans hace 16 años. Conocí a su presidente en un festival, hablamos y firmé directamente. Utilizo G1 y G2 para toms y un Powercenter Reverse Dot para el redoblante. Tiene un timbre muy bueno; la resonancia es natural porque el tambor no está tan ahogado y la resistencia también es genial: trae una resistencia doble. Mi drum tech nada más coloca los parches: la afinación es una cosa muy personal y se va viendo con el paso de los años. No naces con un sonido, sino que se va definiendo en base a lo que vas escuchando y tocando.
Mi asistente de batería trabaja conmigo hace 20 años, ha viajado con nosotros a lo largo de todo el mundo y conoce todo sobre mí. Es más: ese set de batería yo no lo puedo armar. No sé como lo hace, no tengo que mover ni una pieza. Ya sabe lo que uso. Usualmente viajo con dos redoblantes, uno de madera y otro de metal. Mi preferido es el de madera, pero como la madera es orgánica, la resonancia cambia debido a la humedad de la ciudad en la que esté. Así que también llevo el de metal. Es raro porque es un redoblante de 13x 5 ½, un Super Solid, una sola pieza de madera. Es muy fuerte y suena cabronsísimo. Pero un día puede sonar muy bien y al otro día en un show en una playa o en otro lugar, puede sonar muy distinto. En México tengo el Super Solid y en Estados Unidos tengo un Collector’s de madera y uno de aluminio. Todos los redoblantes que uso son de 13x 5 ½ o de 13 x 5. Ese es más o menos el standard.

Omar Gongora

¿Qué tensión utilizás en tu pedal?
Es una cosa muy rara y personal. Es algo que sientes. A la hora que tocas, notas si le falta o le sobra. No tengo una manera de setearlo en particular. Es como : “¿cuánto de azúcar le echas a un té?”. A veces un poco más, otras veces menos.

¿Cómo es tu mezcla de monitoreo in ear? ¿Qué marca de in ears utilizás?
Utilizo in ears Sensaphonics, una marca de Chicago con la que venimos trabajando hace 15 años. Son buenísimos. Ellos tienen un molde de mis oídos, así que cuando tengo cualquier problema me mandan otros. En cuanto a la mezcla uso solamente secuencia y un poco de voz, nada más. Generalmente no me gusta escuchar las guitarras. Escucho mucho el bajo en mi mezcla de atrás y un poco de secuencia. Mis tambores tampoco los escucho, escucho el kick. Bajo, secuencia, kick y voz. No hay teclado ni nada. Me concentro más en lo que estoy haciendo en el escenario.

Ya son 20 años de carrera con Kinky, desde sus inicios en Monterrey ¿Esperabas algo así?
¡Sí, ya son dos décadas! La verdad es que no esperaba nada y no sigo esperando nada. Fue una gran sorpresa. Es la relación más larga que he tenido en mi vida: ni con una novia, ni con mis papás, ni con un hijo ni con una esposa, sino con los güeyes de la banda. Es muy loco. Después del show que tuvimos en Minneapolis, Gil, Pliego y yo nos quedamos hablando en el hotel de toda esta sorpresa que nos han dejado nuestros 20 años de carrera.

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