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Con Charly somos escorpios: nos sacamos la piel y empezamos de nuevo

De nuevo a las pistas

Una invitación de Charly García a cantar en vivo el tema “Loco (¿no te sobra una moneda?)” y la posibilidad de ayudar económicamente a Alejandro Medina le pusieron fichas para volver a sentarse a una mesa de sonido. Como no podía ser de otra manera, la grabación fue un happening por donde pasaron músicos ignotos, sus pollos actuales (Las Bodas Químicas y Gualicho Turbio) y un desfile de nombres propios y consagrados que no quisieron perderse el acontecimiento: desde Hugo Fattoruso y Ruben Rada hasta Dante Spinetta, Fito Páez y el propio García. Billy Bond está de regreso pero no se queda; produce y se va. Y además promete —o amenaza— con un musical inspirado en la vida y obra de Charly para fines de 2019. Agarrate.

De nuevo a las pistas

¿Cómo surgió tu regreso a la producción musical luego de varias décadas dedicado a otras áreas de la producción artística?
Ocurre que Charly me invitó al Gran Rex y algunos días antes del show me dijo “¿Por qué no te cantás un tema?”. Al final canté “Loco” en el Rex y me dejó bastante emocionado porque muchos pendejos conocían la canción y tuvo un impacto importante en la gente. Es decir: 3.500 tipos cantando tu tema [sic] es algo interesante. Y luego a alguien se le ocurrió la idea de grabar “Loco” y para mí grabarlo por grabarlo no tenía mucho sentido. Si yo hubiera querido hacer eso lo hubiese hecho hace mucho tiempo. Pero nunca me interesó hacerlo porque los regresos y las vueltas en la música me suenan a curro. “Volvemos”, “nos juntamos de nuevo”... Mentiras: se cagaron a trompadas y luego se juntan de nuevo para ganar plata, la música es secundaria en esos planes. Me negué, durante 40 años me negué.

“Loco” es un tema emblemático tuyo aunque la compuso Charly...
“Loco” es una grabación mía con Serú Girán que hicimos en 1978 [Billy Bond & The Jets]. Luego Charly la empezó a tocar en vivo pero nunca la grabó. Y por eso Charly me invitó a hacer esto en vivo. No me interesa la idea de volver con La Pesada pero esto me sedujo porque estaba Charly en el medio, y el motivo de la grabación finalmente me lo dio Alejandro Medina y la posibilidad de ayudarlo.

¿En qué consiste la ayuda?

Todo lo que recaude “Loco” va para él. Además grabamos tres temas de su autoría. No me interesa mezclarme en el tema de la guita, el negocio, esa cosa medio turbia, extraña. Entonces lo hago por un solo motivo: todo lo que estas grabaciones puedan recaudar que le vaya a Alejandro Medina. Cuando hacés un recital a beneficio la guita que queda es muy poca porque se va en luces, sonido, publicidad, alquiler de teatro, se te va en todas esas cosas... Entonces la mejor idea es que cobre derechos por Sadaic. Se sumaron veintisiete músicos a la grabación.

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¿Cuáles son los temas de Alejandro que grabaron?
“Conscientemente todo, todo lo podrás lograr”, “No nos paran más” y “Gracias al cielo”.

¿Cómo manejaste la situación teniendo en cuenta la gran cantidad de músicos?
Yo siempre fui productor de discos, me he manejado con gente talentosa y siempre me han respetado como productor, como la persona que cuidaba a los artistas en el estudio: Serú Girán, Sui Generis, Pappo’s Blues. Toda una generación de músicos. Y esto fue en la misma dirección. La cosa empezó cuando convocamos a los músicos para grabar “Gracias al cielo”, había tanta gente que tuve que empezar a abrir temas. Ahí empecé a buscar las composiciones de Medina en La Pesada para que gane guita cobrando derechos. Aumentamos a cuatro temas y se anotaron Hugo Fattoruso, el Negro Rada, Willy Verdaguer de Brasil, el Negro Black, cuando querés darte cuenta tenés 20 tipos que son todos capos. Y yo encaré el laburo como hacía con La Pesada, que era un poco caótico todo: en el mismo estudio iban cayendo los monos y los iba barajando.

¿Cómo te organizaste técnicamente con los músicos?

La gran idea de la grabación fue hacer una fiesta: que todo el mundo estuviera divirtiéndose, participando, que fuese como una zapada controlada. Pero técnicamente hablando lo primero que hice fue organizarme: como yo tenía dos baterías y muchos bateristas las ecualicé antes que llegaran los músicos. Yo llegué primero que todos y ecualicé las dos baterías y el sonido del bajo. Dejé eso pronto para tocar. La segunda cosa fue agarrar un grupo fijo para hacer las bases así cuando fuese llegando la gente lo único que tenían que hacer era ir grabando sobre algo que ya estaba tocado perfectamente. Nadie ensayó, hay que tener en cuenta eso. Los monos empezaron a caer desde las dos de la tarde y en un momento la cosa en Ion era una fiesta. Pero yo tenía todo controlado porque estaba ahí desde las ocho de la mañana, siempre fue así conmigo, era el que primero llegaba.

Cuando terminamos, me quedé con una una grabación de cinco o seis horas, con la dinámica de otros tiempos: en dos tomas tenía que estar hecho cada parte de cada uno de los músicos, dos tomas como máximo. Y así en esas horas se hizo el 80% de la grabación. Venía un violero ponía el riff y tocaba un solo, luego venía otro y tocaba otro riff y hacía el otro solo. Luego los fui sumando en la mezcla. En la mezcla vino Charly a poner sus teclados y también vinieron otros músicos a agregar cosas.

Grabaste con principiantes muy jóvenes, desconocidos...

El pianista tiene 15 años y es de Mar del Plata. Yo lo escuché por internet y lo contacté. Le dije “Quiero que vengas a grabar conmigo”. El pibe no lo podía creer. Así fue. Estoy invitando gente totalmente loca y que no tienen nada que ver uno con otro. De cualquier lugar puede aparecer un guitarrista que la gasta. El pianista se llama Juan Robles y toca en una banda que se llama Largarto no sé qué... [el grupo de Robles se llama Lagarto Invisible]. Vive en Mar del Plata y la gasta. La banda que tiene es una onda Emerson Lake & Palmer, impresionante.

¿Cómo te contactás con los músicos de esta nueva generación?

Yo hablo con todo el mundo en Facebook. Los chicos me empezaron a pedir cosas y empecé a contar historias, los capítulos de Billy Bond que yo mismo editaba en mi casa. Llegó un momento en que me preguntaban tantas cosas que dije “OK, vamos a encontrarnos personalmente, me preguntan todo lo que quieran y no me hinchen más las pelotas”. Fue así. Y ahí organicé en el Monteviejo Un tecito con Billy Bond. Es muy interesante encontrarse en persona con tipos con los que  hablás todos los días pero no los conocés, con pendejos que saben la historia de la música mejor que todos los periodistas juntos.

De nuevo a las pistas

¿Cómo sigue el proyecto?
Ahora lo que grabamos lo toma Pelo Aprile que tiene una experiencia monstruosa. Tal vez se arme un sello aparte como era Sazám Records dentro de Music Hall. Es la idea para tener un cierto control de la música, cierta independencia, pero obviamente distribuido por Pelo.

¿Esto puede entenderse como el primer paso en tu regreso a la producción discográfica?
No, yo estoy en otro palo, los musicales. El gran proyecto del año que viene es hacer un musical con la vida de Charly. Por ahí vamos. Voy a tener que venir para eso, no tengo problemas. Tampoco es que voy a radicarme otra vez en Buenos Aires. Yo vivo en Brasil y allá es otra cosa. Brasil es alegre, para arriba, tiene una música impresionante y en Brasil tengo raíces muy fuertes, familia, hijos, no podría radicarme aquí por más que quiera.

¿Cómo tenés pensado el musical?
No lo tengo pensado, es un hecho, no es que pensé en hacerlo. En octubre o noviembre del año que viene se estrena. Loco, no te podés equivocar con Charly, él es un genio. Conmigo Charly se divierte como loco, se caga de risa, está más vivo que nunca, se acuerda de cosas que ni yo me acuerdo... Somos escorpios, nos sacamos la piel y empezamos de nuevo.

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